El sol de justicia de junio empieza a dar paso a la brisa del Guadalquivir, anunciando esa atmósfera tan particular de las noches del Baratillo. Hoy jueves 11 de junio, la Real Maestranza cambia su liturgia vespertina por el misticismo de los focos y las tablas a la luz de la luna, abriendo sus puertas a las nueve de la noche para un festejo de abono que es pura savia nueva.

1º Nº 130. BOCINERO. Negro. 472 kg. 02/23:
El abreplazas, de la ganadería de Bohórquez, acusó mansedumbre y querencia hacia las tablas desde que asomó por chiqueros. No fue hasta el cuarto intento cuando Manuel Olivero pudo estirarse a la verónica para enjaretar los primeros capotazos, que remató con una media de buen gusto.
En el tercio de varas, el astado volvió a buscar su querencia y, tras un descuido de la cuadrilla del novillero sevillano, se arrancó sin demasiada fijeza ni fuerza hacia el caballo que guardaba la puerta. En el capítulo de quites, Nacho Torrejón intervino con vistosidad por tafalleras, réplica que Manuel Olivero contestó con firmeza por gaoneras, propiciando un vistoso e interesante duelo capotero entre ambos espadas. El tercio de banderillas anduvo entre luces y sombras; tras un primer par titubeante de Josué Hernández, el tercio se enderezó gracias a la buena colocación en los dos pares siguientes a cargo de Ángel Luis Carmona y el propio Josué.
Lo mejor de la tarde llegó en el prólogo de la faena de muleta. Olivero inició el trasteo desde las tablas con un ímpetu arrollador, hilvanando un soberbio derechazo y un molinete de alta escuela que metieron de inmediato al tendido sevillano en el canasto. Sin embargo, la faena fue de más a menos a medida que ‘Bocinero’ se fue apagando y aquerenciando. La clave del trasteo estuvo sobre el pitón derecho, el pitón potable del de Bohórquez, por donde el chaval firmó las series más limpias y ligadas de su actuación. No tuvo suerte Olivero con la espada, recibiendo un fuerte golpe en la suerte suprema, que gracias a Dios quedó en un susto. En el segundo intento tampoco llego la estocada y sonó el primer aviso de la tarde. Finalmente en el tercer intento con una gran estocada, el novillo se echo al suelo.
Ovación

2º Nº 07. GALEOTE. Negro. 484 kg. 02/23
Con ímpetu y transmisión salió «Galeote», el segundo de la tarde con el hierro de Fermín Bohórquez, un astado que no dio facilidades ni permitió el lucimiento de Nacho Torrejón en el tercio de capa. En varas, el utrero se empleó con fijeza y empuje en el peto del picador Benedicto Cedillo, aunque el de Bohórquez pecó de falta de fuerzas y llegó a perder las manos tras el segundo puyazo. En el capítulo de quites, regresaron las tafalleras, esta vez a cargo de Sergio Rollón, que firmó una vistosa intervención que arrancó una calurosa ovación de los tendidos de la Maestranza para el novillero abulense.
Deslucido y mustio resultó el tercio de banderillas por parte de Basilio Mansilla y Tomás López. Tras esto, Nacho Torrejón se plantó en los medios para brindar al público de Sevilla el novillo de su presentación en esta plaza. Tuvo importancia el inicio de la faena de muleta sobre la mano derecha; a pesar de estar mermado de fuerzas, «Galeote» respondió y se empleó con nobleza ante todo lo que el novillero madrileño le exigió por abajo. Con todo, los momentos cumbres del trasteo llegaron al natural. Torrejón cuajó dos soberbias tandas con la zurda, templadas y profundas, rematadas con dos monumentales pases de pecho. Fue tal la entrega y la ligazón en esas series consecutivas que el maestro Tristán hizo sonar los compases de «Churumbelerías» desde el palco de la banda de Tejera, rompiendo el idilio entre el torero y Sevilla.
La faena, planteada de menos a más, epilogó con otra serie de naturales de mucho empaque antes de perfilarse con el acero. Torrejón recetó una gran estocada, algo tendida pero efectiva, que desató la petición mayoritaria en los tendidos. El palco asomó el pañuelo blanco concediendo la primera oreja de la tarde, justo premio a una labor madura, seria y firmada en lidiador increscendo.
Oreja

3º Nº 18. ROMANO. Negro. 486. 10/22
Es bien conocida la valentía y el compromiso que atesora Sergio Rollón, pero la responsabilidad de su debut en Sevilla pareció espolear aún más su capacidad. El abulense cuajó un entonado saludo capotero que tuvo continuidad en un ajustado quite por gaoneras para conducir al astado al caballo; lances ejecutados con una elegancia y sutileza que abrochó con una media verónica de cartel, dejando en suerte al primer novillo de su carrera en el redondel hispalense. La clarividencia capotera del novillero de Ávila prosiguió de cara al segundo encuentro con el caballo, midiendo la distancia y dejando al de Bohórquez frente a la cabalgadura mediante una vistosa serie de chicuelinas. Tuvo que regresar al caballo este «Romano», de Fermín Bohórquez, al considerar el usía que el segundo puyazo de Teo Caballero no había sido lo reglamentariamente trasero o suficiente.
El tercio de banderillas mantuvo la tónica de la función, acusando frialdad pero yendo de menos a más, destacando por su verdad el último par de la serie. Al igual que su compañero de cartel, Sergio Rollón se plantó en el platillo para brindar la muerte del astado al respetable sevillano.
Le costó romper la faena en los medios durante los primeros compases del trasteo, una tónica de desconexión que se prolongó debido a las sosas embestidas del utrero. No fue hasta la quinta serie cuando Rollón, a base de insistencia y colocación, logró estructurar la tanda más compacta y aceptable ante un ejemplar mansito y medido de fuerzas. Lo mejor del capítulo llegó con la espada; el abulense recetó una estocada que, aun cayendo algo desprendida, resultó fulminante para doblar al tercero de la tarde, alcanzando así el ecuador del festejo.
Aplausos

4º Nº 15. NAVAJERO. Negro. 470 kg. 12/22
Exquisito fue el recibo capotero de Manuel Olivero, quien corrió la mano con prestancia en una lucida serie de verónicas que abrochó con dos soberbias medias de excelente trazo. Por tijerillas puso en suerte el sevillano a su segundo oponente; un astado que, aunque protestado por su justa presentación, empujó con riñones y mostró fijeza en el primer encuentro con el caballo. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente en la segunda vara, donde este cuarto de la noche comenzó a acusar marcados signos de flaqueza, llegando a perder las manos y a echarse sobre el albero hasta en dos ocasiones.
La suerte en el tercio de banderillas cambió por completo en este turno. La cuadrilla firmó tres grandes pares, entre los que destacaron el primero y el tercero a cargo de Miguel Ángel Ramírez, quien se vio obligado a desmonterarse para saludar una calurosa ovación del respetable. Al igual que en su primer astado, el joven espada hispalense firmó un prometedor inicio de faena, esta vez instrumentando toreros ayudados por alto en una primera serie de mucho empaque.
Por desgracia, ahí se acabó el carbón. Nada quiso saber «Navajero», de Fermín Bohórquez, que se rajó muy pronto y evidenció su mansedumbre y nula casta. En las postrimerías del trasteo, antes de perfilarse con el acero, Olivero sufrió un tremendo susto: al abrochar un molinete, el de Bohórquez se le vino encima y lo arrolló, afortunadamente sin consecuencias que lamentar. Lo más destacable de la labor llegó en el prólogo y en el epílogo; un gran inicio de muleta y una estocada inapelable, de efectos fulminantes, con la que Manuel Olivero pasaportó al segundo de su lote.
Silencio

5º Nº 123. RESULTÓN. Negro bragao. 522 kg. 02/23
Al contrario que el refrán, el quinto de la tarde salió al albero sevillano, sin fuerza y despistado ante el capote de Nacho Torrejon, que no pudo lucirse en el recibo capotero.. Tras el primer puyazo, Macarena de Pablo-Romero sacó el pañuelo verde y mandó a los corales a «Resultón» Fermín Bohórquez, saliendo el primer sobrero, «Cacereño» de 517 kilos del mismo hierro.
1º SOBRERO Nº25. CACEREÑO. Negro bragao. 517kg. 12/22
Mayor fuerza y transmisión demostró «Cacereño», el primer sobrero que hizo de quinto, un astado que ofreció un comportamiento radicalmente opuesto al de sus hermanos de camión. Sin embargo, el tercio de varas resultó un auténtico despropósito reglamentario: fruto de la confusión, el de Bohórquez fue picado en primera instancia por el picador que guardaba la puerta, Benedicto Cedillo. En el capítulo de quites, Sergio Rollón volvió a apostar por las tafalleras para dar réplica, dando paso a un tercio de banderillas de buen nivel en el que la cuadrilla asomó con solvencia para dejar tres estimables pares.
Nacho Torrejón lo intentó con firmeza en los compases iniciales de la faena de muleta, a pesar de que el de Bohórquez amagó pronto con desentenderse de la pelea. A base de insistencia y de dejarle la muleta en la cara, el espada madrileño logró ligar estimables series con la mano derecha que arrancaron los aplausos de los pacientes tendidos maestrantes.
El utrero, decididamente rajado y buscando el abrigo de las tablas, sacó a relucir sin embargo algunas embestidas francas que permitieron a Torrejón mostrar su clase, madurez y entereza en una notable serie de naturales de mano baja. Siguió porfiando el madrileño con arrestos, pero «Cacereño» terminó por negarse por completo a embestir, apagando cualquier atisbo de emoción y privando al joven espada de redondear un triunfo de peso en Sevilla. Para colmo, el refrendo de la espada no fue el deseado; Torrejón emborronó su labor al pinchar en el primer encuentro, aunque en el segundo intento recetó una estocada tendida que bastó para tumbar al quinto de la función.
Ovación

6º Nº 31. CAMARERO. Negro bragao. 512 kg. 12/22
Escasa fuerza demostró el cierraplazas en el capote de Sergio Rollón, llegando a perder las manos justo tras la media verónica con la que el novillero abulense abrochó su saludo. En el tercio de varas, el picador Héctor Vicente anduvo solvente y supo gestionar con mimo los dos puyazos reglamentarios para no quebrantar más al astado. En el capítulo de quites, Manuel Olivero se midió con el de Bohórquez a través de unos discretos delantales que no terminaron de calentar el ambiente.
Tampoco cobró vuelo el último tercio de banderillas de la tarde, un pasaje deslucido que la cuadrilla cerró de mala manera, dejando apenas cinco soplos en los rubios del utrero tras un par desigual. Con la muleta en la mano, Sergio Rollón apostó por la vía de la espectacularidad en los medios, iniciando el trasteo con vibrantes pases cambiados por la espalda. Sin embargo, el espejismo duró poco, pues el de Fermín Bohórquez cantó su mansedumbre y se rajó a las primeras de cambio. La mortecina embestida de «Camarero» ofreció algo más de opciones por el pitón izquierdo, el lado potable que Rollón acertó a exprimir para hilvanar dos tandas de naturales meritorios, pulseando la endeble condición del animal. Porfió con arrestos y firmeza el novillero de Ávila, pero resultó imposible arrancar un muletazo más de un pozo completamente seco, cerrando así un lote de nula fortuna.
Con los aceros, Rollón emborronó su voluntad. Pinchó en el primer encuentro y, en la segunda oportunidad, recetó una estocada tendida y trasera que no tuvo efectos, viéndose obligado a descabellar o a volver a cuadrarse para un tercer intento. Finalmente, dejó media estocada en buen sitio que bastó para que el cierraplazas doblara las manos, poniendo fin a una cuesta arriba de festejo.
Silencio

FICHA DEL FESTEJO:
Real Maestranza de Caballería (Sevilla). Novillada con picadores – 21ª de abono
Novillos de Fermín Bohórquez
Manuel Olivero: Ovación/Silencio
Nacho Torrejón: Oreja/Ovación
Sergio Rollón: Aplausos/Silencio