Finalizaba el paseíllo en el coso maestrante y el sonido de la berrea animalista se colaba por la plaza mientras Pepe Moral se disponía a marcharse a la puerta de chiqueros. Con la llegada de los primeros truenos premonitores de la tormenta la berrea cesó y dio paso a la faena del diestro palaciego bajo el intenso aguacero.
Pepe Moral se fue a portagayola en su primero, toda una declaración de intenciones. El toro, frío y dubitativo, estuvo a punto de comprometer al sevillano en el recibo, pero Moral aguantó el envite con firmeza. Ya en la muleta, el de Alcurrucén cambió, sacando un punto de nobleza que el torero supo aprovechar con inteligencia. Faena medida, sin alardes innecesarios, destacando varias series por el pitón derecho bajándole la mano y llevándolo muy toreado. Remató con una buena estocada que le valió una ovación. Ovación
Fue en el cuarto toro de la tarde donde llegó lo más rotundo de su tarde. Para entonces la lluvia ya caía con fuerza sobre el albero y buena parte del público buscaba resguardo. Moral, lejos de venirse abajo, firmó una faena de peso bajo el aguacero. Recibió al toro con buenas verónicas y, pese al comportamiento irregular del animal en el caballo, encontró en la muleta un oponente con posibilidades.
Ahí emergió la mejor versión del de Los Palacios. Series por el derecho, templadas y profundas, bajando la mano y ligando con limpieza, en una faena de mérito por el intenso aguacero que caía sobre el ruedo. Hubo mando, colocación y ese poso que da la experiencia. No fue una obra de gran estruendo por la circunstancias que acontecían, pero sí de mucho contenido. La espada, tras estocada y descabello, dejó todo en una vuelta al ruedo que supo a reconocimiento a la entrega. Vuelta al ruedo
Lama de Góngora fue quien tocó pelo, paseando la única oreja de la tarde al primer toro de su lote. Un oponente que no se lo puso nada fácil al principio, pero que rompió en la muleta, permitiendo al sevillano mostrar su concepto templado y de buen gusto. Pinchazo previo a la estocada que no impidió el premio reclamado por los tendidos. Oreja
En el quinto, con un toro más apagado y justo de fuerzas, lo intentó sin opción de lucimiento en una faena en la que anduvo un poco desordenado sin llegar a conseguir acople con el toro. Silencio
Fabio Jiménez, que se presentaba como matador en Sevilla, dejó una grata impresión. En el tercero mostró firmeza y buen concepto ante un toro parado y de escasa transmisión, logrando sus mejores momentos por el pitón derecho. Siempre bien colocado, tragando parones y buscando hacer las cosas con pureza, priorizando muletazos sueltos de gran calidad antes que la ligazón. Ovación
En el sexto, con un toro muy venido a menos, poco pudo hacer, con la espada estuvo dubitativo necesitando de hasta tres intentos para pasaportar al toro. Silencio
La corrida de Alcurrucén, bien presentada, dejó como protagonista al cuarto, un precioso toro berrendo colorao cuyas hechuras se correspondieron con la calidad de su embestida, en una tarde marcada por la lluvia y por la sensación de que, entre el agua y el poco fondo de algunos toros, el nivel de exigencia disminuye.
