Borja Jiménez se queda con la miel en los labios en una tarde descafeinada

Borja Jiménez se queda con la miel en los labios en una tarde descafeinada

La Real Maestranza de Caballería de Sevilla no entiende de estadísticas, sino de verdades. Y la verdad de hoy, 18 de abril de 2026, fue tan rotunda como cruel: se puede torear como un príncipe y terminar a pie de calle por el dictamen de una espada rebelde. Lo que sobre el papel era el gran duelo de la Feria de Abril, un mano a mano con la mítica divisa de Victorino Martín, acabó dejando un regusto amargo, de esos que se sienten cuando la gloria se escapa entre los dedos justo cuando ya se saboreaba. La tarde, que empezó con la tensión de las grandes citas y el cartel de «No hay billetes», se fue descafeinando conforme el acero fallaba y los últimos toros perdían el fondo de casta necesario.

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