Esta mañana, en la Venta de Antequera, Antonio Miura comentaba con cierta ironía que el “ministro” de Cultura está haciendo un favor a la tauromaquia. Y lo cierto es que los datos parecen respaldarlo: este ha sido ya el séptimo “no hay billetes” de la temporada y se esperan al menos dos más en lo que resta de semana, incluso un posible tercero. Con ese contexto de expectación se llegó a la plaza, que presentó un lleno absoluto en una tarde marcada por el ambiente desde el inicio. Antes incluso de romperse el paseíllo, sonaron con fuerza las palmas por Huelva, que volvieron a escucharse antes y después de cada toro de David de Miranda, en una auténtica marea de paisanos que quisieron acompañarle en una cita clave. Los toros de El Parralejo destacaron por su gran presentación, serios y bien hechos, dentro de un conjunto en el que sobresalió especialmente el segundo del lote de David de Miranda, un ejemplar extraordinario que marcó el devenir del festejo.
Abrió plaza “Chismoso”, un toro serio y bien presentado que permitió a Diego Urdiales lucirse en el capote con temple y buen gusto, llevándolo hacia los medios con mando. El animal fue a más en el caballo, empleándose con mayor entrega en el segundo puyazo. Sin embargo, en la muleta faltó profundidad. Urdiales no terminó de someter una embestida que pedía mayor recorrido y mando por abajo. La faena quedó a medio hacer y la espada, defectuosa, obligó al descabello. Y tanto que obligó, 12 golpes de descabello necesitó el diestro riojano para que el toro se atronara, provocando la desesperación de los tendidos.
El segundo, “Tonelero”, cinqueño y de presencia, ofreció pocas facilidades en el caballo, mostrándose deslucido y sin entrega. Emilio de Justo supo entenderlo en la muleta, especialmente por el pitón derecho, donde encontró mayor continuidad. Con inteligencia, le dio distancia y tiempo, logrando una faena meritoria ante un toro complicado. El fallo con la espada, trasera y atravesada, dejó todo en una ovación.
El tercero, “Secretario”, para David de Miranda, fue el toro de la tarde. Bravo, con fijeza y entrega desde el inicio, empujó con fuerza en varas ,metiendo los riñones y empujando con alegría el peto del caballo. Esa bravura no se desvaneció y el toro mantuvo mantuvo su condición en todos los tercios. David de Miranda lo entendió perfectamente, firmando una faena completa, bien estructurada y de gran nivel tanto por el pitón derecho como al natural. Hubo temple, mando y conexión con el público. El de Trigueros demostró tener una cabeza prodigiosa y que en ella caben muchos conceptos del toreo. Mató de estocada entera y paseó dos orejas, con petición de rabo, mientras el toro fue premiado con la vuelta al ruedo.
El cuarto, “Azabache”, tuvo buena condición aunque algo distraído. Urdiales dejó una faena de corte clásico, de esos toreros que ya no quedan. Tuvo momentos de calidad, sobre todo por el derecho y al natural, de una pureza superior, pero sin terminar de redondear. La estocada, tendida y contraria, enfrió el resultado. Ovación con petición de oreja tras aviso.
El quinto, “Anhelomio”, resultó el más complicado del encierro, con una embestida corta, defensiva y sin humillación. Emilio de Justo tiró de oficio para intentar construir una faena que nunca pudo tomar vuelo. Todo fue esfuerzo ante un toro deslucido. Mató de estocada entera, algo baja. Ovación.
Cerró la tarde “Corralero”, un toro que, aunque fue a menos, permitió a David de Miranda volver a mostrar su buen momento. Comenzó con firmeza y ligó series de mérito, sabiendo adaptarse cuando el animal se vino abajo. Tiró de cercanías y de técnica para mantener la intensidad de la faena. Mató de estocada efectiva y cortó una oreja, con petición de la segunda, lo que le abrió la Puerta del Príncipe.
La corrida reafirmó el gran momento que atraviesa la ganadería de la familia Moya Yoldi. Ya son varios años trayendo toros muy destacados a Sevilla con la suerte de que siempre han caído en manos de quienes los han sabido entender.
FICHA DEL FESTEJO:
Real Maestranza de Caballería (Sevilla)
12ª de abono – 22 de abril
Toros de El Parralejo
Diego Urdiales: Silencio tras aviso y Ovación
Emilio de Justo: Ovación y Silencio
David de Miranda: Dos Orejas y Oreja
Entrada: Lleno de «No Hay Billetes»

