Había ambiente de tarde grande en Alicante y la corrida no defraudó. El coso de la Plaza de España volvió a rozar el lleno, como ya ocurriera el pasado sábado, aunque el intenso calor dejó algunos huecos en los tendidos de sol. Los toros de Santiago Domecq, que debutaban en la Feria de Hogueras, dieron un juego extraordinario y permitieron disfrutar de una de las mejores funciones del ciclo. Morante de la Puebla dejó una obra decimonónica ante el cuarto de la tarde, Alejandro Talavante cuajó de principio a fin al excepcional tercero y Juan Ortega volvió a enamorar con su concepto del toreo, aunque la espada le cerró la puerta de un triunfo mayor.

El encierro del hierro gaditano, bien presentado y con movilidad, ofreció un juego sobresaliente en conjunto. Salvo el primero, que planteó más dificultades, los restantes permitieron el lucimiento. El tercero, «Revolucionario», fue sencillamente excepcional, mientras que el sexto sacó un fondo de bravura que permitió a Juan Ortega cerrar la tarde con momentos de gran nivel.
Pero si hubo un nombre que sobrevoló la plaza fue el de Morante de la Puebla. El sevillano volvió a demostrar que atraviesa uno de esos momentos que marcan una época. Ya había dejado destellos de su personalidad en el primero de su lote, pero fue con el cuarto cuando Alicante asistió a una de esas faenas que no necesitan demasiadas explicaciones.
Todo fluyó con una naturalidad asombrosa. Los tiempos, las pausas, los muletazos ligados con temple y ese poso de torería que distingue a los elegidos. Morante entendió al toro desde el primer instante y construyó una faena de enorme profundidad que terminó poniendo a toda la plaza de acuerdo. Cortó una oreja mientras una gran parte del público reclamaba la segunda.
Sin embargo, el episodio más comentado llegó después. Molesto por el criterio aplicado por el palco en la concesión de trofeos, el sevillano renunció a salir a hombros pese a haber cortado una oreja de cada toro de su lote. Un gesto que reflejó su desacuerdo con una decisión presidencial que muchos aficionados tampoco terminaron de comprender.
La implicación de Morante no acabó ahí. Una vez finalizada su actuación, el torero mostró también su preocupación por el estado del ruedo, una cuestión que viene generando críticas desde el inicio de la feria. Las deficientes condiciones del piso volvieron a ser motivo de conversación durante toda la tarde y el propio Morante llegó a interesarse personalmente por las labores de reparación. No era una cuestión menor. Durante estos días varios profesionales habían mostrado su inquietud por un ruedo que, en determinados puntos, no ofrecía las mejores garantías. Que fuera precisamente Morante, cuando ya había terminado de torear, quien se acercara a supervisar y reclamar soluciones dice mucho del malestar existente alrededor de este asunto.
Otro de los grandes triunfadores fue Alejandro Talavante, que encontró en el tercero de la tarde un colaborador perfecto para expresar todo su repertorio. «Revolucionario» tuvo calidad, entrega y duración, permitiendo una faena vibrante desde el mismo inicio. El extremeño comenzó de rodillas, conectó rápidamente con los tendidos y fue construyendo una labor intensa y variada que remató con unas ajustadas manoletinas. Muchos aficionados se quedaron con la sensación de que el toro mereció la vuelta al ruedo por méritos propios.
Por su parte, Juan Ortega dejó patente una vez más que atraviesa un momento de gran madurez artística. El sevillano toreó con enorme gusto toda la tarde, especialmente con el capote, dejando pasajes de gran belleza. Con el sexto firmó probablemente sus momentos más inspirados de la tarde, aprovechando la bravura del animal para construir una faena de gran pureza. La espada, sin embargo, volvió a convertirse en un obstáculo demasiado pesado. De haber acertado con los aceros, el resultado final habría reflejado mucho mejor lo que realmente ocurrió en el ruedo.
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FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Alicante. 5ª de abono de la Feria de Hogueras 2026. Toros de Santiago Domecq, bien presentados y de gran juego en líneas generales salvo el más complicado 1º. Destacaron el extraordinario 3º y el bravo 6º. Muy buena corrida en conjunto.
MORANTE DE LA PUEBLA: oreja y oreja con fuerte petición de la segunda.
ALEJANDRO TALAVANTE: ovación tras aviso y dos orejas.
JUAN ORTEGA: ovación y oreja.
Entrada: Más de tres cuartos de plaza. 9.523 espectadores en tarde calurosa.
Incidencias: Al finalizar el paseíllo, se guardó un minuto de silencio en memoria de Manolo Carrillo, matador de toros, empresario y apoderado alicantino, fallecido la pasada madrugada. Saludó Javier Ambel en banderillas tras parear al 5º.
