El gran serial del cierre de temporada en la capital ya tiene su piedra angular. José Antonio «Morante de la Puebla» será el máximo exponente de la próxima Feria de Otoño de Madrid, donde hará el paseíllo durante dos tardes en la monumental de Las Ventas. La empresa Plaza 1 ata de este modo el regreso más esperado por la afición madrileña, convirtiendo al genio cigarrero en el eje absoluto de la cartelería del ciclo de octubre como ya adelantasen en la noche de ayer en «El Toril de Onda Madrid el periodista Julio Martinez».

El anuncio supone un tremendo bálsamo para la cátedra madrileña, que se quedó con las ganas de ver al de La Puebla del Río durante la pasada Feria de San Isidro. Ahora, Madrid recupera a su gran referente estético en el tramo final del año del la vuelta del maestro cigarrero.
Porque hablar de Morante es adentrarse en el misterio inescrutable del toreo eterno. Cuando el de La Puebla coge el capote, el tiempo se detiene y la plaza entera contiene el aliento, suspendida en la magia de una verónica que es, en sí misma, una obra de arte irrepetible. Su tauromaquia no se mide en números ni en estadísticas, sino en la profundidad de un natural, en el aroma añejo de un trincherazo y en esa torería andante que rescata el romanticismo de los viejos maestros de la edad de oro. Es el último romántico, un creador de imposibles que asume el toreo como una liturgia sagrada, capaz de devolver el alma y el pellizco a una fiesta sedienta de milagros artísticos.
Este regreso a Madrid reaviva la llama de un idilio histórico que tuvo su último capítulo cumbre el año pasado, concretamente en la emotiva tarde del 12 de octubre, cuando el cigarrero cerró su temporada madrileña en un ambiente de absoluta apoteosis, dejando impregnado el albero de Las Ventas con ese aroma tan suyo antes de su retirada invernal. Un idilio con la cátedra de Madrid que evoca, de manera inevitable, los pasajes más bellos de la historia de esta plaza, como aquel inolvidable festival en homenaje a Antoñete, donde Morante resucitó el toreo antiguo y paró el tiempo en una faena para los anales que aún hoy se recuerda con nostalgia en las tertulias de la calle Alcalá.

La campaña actual está siendo una auténtica montaña rusa de emociones, marcada por su capacidad de superación. El diestro comenzó el año con un ritmo ambicioso, firmando tardes de enorme calado en la Feria de Abril de Sevilla y plazas de primera categoría como Jerez y Alicante. Tras superar los percances físicos y los parones lógicos de su obligada recuperación, el balance de las corridas que lleva a sus espaldas este año demuestra una regularidad y un compromiso impecables, consolidando tardes magistrales en Sevilla en las citas de Resurrección y el Corpus, además de plazas talismán como El Puerto de Santa María, donde tiene previsto un póquer de fechas. Superada ya la decena de festejos antes de encarar el verano, el cigarrero ha ido cuajando faenas de trazo lento y pureza en cosos de la relevancia de Granada, Toledo o Marbella, demostrando que su inspiración sigue intacta a pesar de los contratiempos.

Con este regreso por partida doble a Las Ventas, Morante no solo salda su cuenta pendiente con Madrid, sino que se reafirma, por derecho propio, como el imán indiscutible de las taquillas y el termómetro artístico del toreo contemporáneo. La expectación en los aledaños de la calle Alcalá ya es absoluta.