El abonado sevillano, sumido en una temporada que muchos califican de auténtica esquizofrenia taurina, ha encontrado en las últimas horas un poderoso motivo para recuperar la ilusión. Las informaciones de peso se han cruzado en el panorama nacional tras desvelarse que el maestro cigarrero, Morante de la Puebla, ha mantenido una reunión clave en Santander con el empresario José María Garzón. El objetivo del encuentro es acercar posturas para la esperada recuperación de la tradicional corrida del 12 de octubre en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, una cita que cerraría un abono para la historia.
El mapa de las exclusivas periodísticas ha terminado de definir una hoja de ruta apasionante para el tramo final de la temporada. Por un lado, el periodista Julio Martínez avanzó en el programa El Toril de Onda Madrid que el torero de La Puebla del Río contempla hacer un doblete de máxima expectación firmando dos tardes en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid. Por otra parte, han sido las firmas de Jesús Bayort y Zabala de la Serna las que han destapado el bombazo de las negociaciones para el día de la Hispanidad en la capital andaluza.
La hipotética recuperación de la corrida de toros del 12 de octubre en la Maestranza no solo supone una gran noticia para el aficionado, sino que obliga a reestructurar los planes de los eventos tradicionales de la ciudad. La fijación de esta fecha de luces obligaría a cambiar de día la celebración del tradicional festival taurino benéfico que cierra la actividad en el coso del Baratillo.
Este año, la responsabilidad de organizar el emblemático festival corre a cargo de la Hermandad de la Estrella de Triana y de uno de sus devotos mas ilustres, Roca Rey, una cita de enorme calado social y devocional en Sevilla que tendría que buscar acomodo en otra jornada de los meses otoñales para no solaparse con el regreso del maestro cigarrero de luces.
El hervidero de la afición: ¿qué formato tendrá la cita de la Hispanidad?
La posibilidad de volver a abrir la plaza de toros de Sevilla el día de la Hispanidad ha desatado la imaginación de los aficionados, que ya plantean todo tipo de escenarios en los mentideros taurinos para redondear una temporada única:
- ¿La vuelta de José Tomás? Un mano a mano o un cartel de máxima expectación que paralizaría por completo el planeta de los toros.
- ¿Una encerrona del maestro cigarrero? Una gesta en solitario de Morante ante la afición que mejor le entiende, le ampara y le espera.
- ¿Un cartel triunfista o una corrida concurso? Una combinación con los nombres más destacados del ciclo hispalense o una apuesta ganadera de corte torista y académico.
Más allá de las incógnitas sobre el formato definitivo o los compañeros de terna, lo que queda meridianamente claro es el firme compromiso de Morante de la Puebla con la capital hispalense. El genio de La Puebla del Río no se esconde y, como bien declaró en su momento ante los micrófonos del diario ABC, su regreso a los ruedos obedece a una convicción profunda: ha vuelto porque la tauromaquia le necesita.
La conexión de Morante con el eje central de la fiesta y su concepción del toreo trascienden la época contemporánea; posee una mística y una estética dignas de los tiempos de Francisco de Goya, el genio que ojalá hubiese tenido la oportunidad de plasmar su eterna tauromaquia en un lienzo. De concretarse el acuerdo, Sevilla se aseguraría el broche de oro más brillante posible para cerrar su campaña taurina, devolviendo la cordura y la gloria absoluta a las heridas de un abono convulso.
