Los toros de la ganadería de Álvaro Núñez ya descansan en los Corrales del Gas de Pamplona tras su desembarque desde la finca de Tahivilla, en Tarifa (Cádiz), donde fueron embarcados con temperaturas superiores a los 35 grados.
La corrida, que será protagonista del encierro y la corrida del próximo 10 de julio en San Fermín 2026, ha despertado una enorme expectación entre los aficionados debido al cartel formado por Morante de la Puebla, Pablo Aguado y Borja Jiménez, con todas las localidades agotadas desde hace semanas.
El lote está compuesto por ocho toros con pesos comprendidos entre los 565 y los 590 kilos, repartidos entre cuatro cuatreños y cuatro cinqueños, con capas negras, coloradas y castañas. Asustado, Gavilán, Naranjero, Asturiano, Billetero, Juncoso, Gavilán (42) y Gruñón serán los encargados de poner a prueba a la terna en una de las tardes más esperadas de la Feria del Toro.
Sin embargo, la llegada de los ejemplares gaditanos no ha estado exenta de comentarios en los Corrales del Gas. Entre numerosos aficionados que ya han podido observar las reses desde las troneras del recinto, existe cierta disparidad de opiniones sobre la presentación del encierro. Mientras algunos destacan la armonía y el remate de varios ejemplares, otros consideran que el conjunto ofrece menos seriedad de la esperada para una plaza de la categoría de Pamplona, especialmente en lo referente a la longitud y expresión de algunos pitones.
Las comparaciones con otros hierros ya presentes en la Rochapea han sido inevitables. Corridas como las de Fuente Ymbro o Cebada Gago están recibiendo elogios por parte de muchos visitantes debido a la seriedad de sus cabezas, su presencia y su trapío, aspectos que para algunos aficionados contrastan con el encierro de Álvaro Núñez.

No es la primera vez que la presentación de la ganadería genera debate. Esta misma temporada algunos ejemplares del hierro fueron rechazados en Sevilla por falta de trapío durante los reconocimientos veterinarios, circunstancia que volvió a poner el foco sobre las hechuras de determinadas corridas de la casa.
Aun así, la corrida mantiene intacto el interés del público. El atractivo del cartel, la trayectoria ascendente de la ganadería y la incógnita sobre el comportamiento de las reses en el encierro y en la plaza convierten la cita del 10 de julio en una de las más esperadas de todo el ciclo sanferminero.
La polémica ya está servida en los Corrales del Gas. Ahora será el toro en la calle y en el ruedo quien tenga la última palabra.




