Pamplona vibra este domingo con la esperada comparecencia de La Palmosilla, aguardando el paseíllo de Jiménez Fortes, Fernando Adrián y Samuel Navalón. La máxima expectación vespertina llega precedida por un sexto encierrorápido y multitudinario, marcado por la nobleza de los astados y el dramatismo final en el callejón. A través de este recorrido visual, capturamos los instantes más decisivos de una jornada sanferminera que enlaza el vértigo de las calles con la gloria del ruedo.
Pamplona amanece este domingo 12 de julio con la mirada puesta en el albero, preparándose para una tarde de máxima expectación en la que la divisa gaditana de La Palmosilla será la gran protagonista. En su sexta comparecencia en la Feria del Toro, la ganadería de Tarifa asume el reto de lidiar en uno de los días más señalados, bulliciosos y masificados del ciclo sanferminero al coincidir con el fin de semana. El desafío vespertino no es menor, pues tras la velocidad y destreza mostradas en las calles, los toros deberán revalidar su contrastada nobleza en el último tercio, buscando la fijeza en la muleta y aguantando el ambiente ensordecedor de una plaza llena hasta la bandera.

Para hacer frente a este encierro, el cartel reúne en la Monumental una terna llena de alicientes que combina veteranía, rachas triunfales y una de las irrupciones más potentes del escalafón. Jiménez Fortes regresa a Pamplona respaldado por el triunfo, tras conseguir abrir la Puerta Grande en la pasada edición. El malagueño atraviesa una etapa de madurez en la que su concepto clásico y su capacidad para pisar terrenos comprometidos sin inmutarse son una garantía frente a las exigencias de la plaza. A su lado hará el paseíllo Fernando Adrián, que llega a San Fermín amparado por una contundencia estadística envidiable. Tras encadenar triunfos sonados, su concepto de entrega absoluta y mando buscará la conexión rápida con los tendidos de sol. Completa la terna Samuel Navalón, cuyo debut en Pamplona es uno de los grandes atractivos de la feria. El valenciano cierra así un círculo emocional importante tras quedarse sin actuar hace dos años, llegando ahora como triunfador absoluto de la reciente Feria de Fallas y demostrando una ambición desmedida tras superar un grave percance.
Como preámbulo a esta gran cita taurina, la jornada comenzó con la tensión habitual en las calles de la capital navarra. Los toros de La Palmosilla volvieron a hacer gala de su condición de avezados corredores, completando los 845 metros de la carrera en dos minutos y 23 segundos, uno menos que el pasado año, a pesar de la enorme cantidad de corredores. Una mañana más se demostró que la bondad natural de los astados impidió que el parte médico fuera abultado. No obstante, la impresión general fue que hubo más espacio en la primera mitad del recorrido, complicándose el asunto a media calle Estafeta, donde el incremento de participantes provocó la rotura de la manada, caídas y pequeños montones contra los adoquines. Estos pequeños accidentes continuaron a partir del tramo de Telefónica, con dos toros coloraos abriendo el grupo y buscando la salida entre la multitud.
El momento de mayor dramatismo se vivió en los últimos metros de este sexto encierro de San Fermín. En el callejón, muy cerca de la entrada a la plaza, un toro que corría en solitario barrió las tablas de la izquierda donde se encontraban varios mozos, quienes sufrieron el encontronazo de los más de 500 kilos de su inesperado visitante. Es posible que en ese dramático encuentro se haya producido la única cornada que figura en el primer parte médico provisional, ubicada en un codo y atendida rápidamente en la enfermería de la plaza. Otros ocho contusionados en cráneo, cara, piernas, pies y hombros completaron el balance de un domingo marcado por la avalancha de corredores, dejando la escena lista para que el verdadero protagonismo se traslade esta tarde al ruedo.
