La afición y los profesionales del sector taurino han decidido dar un paso al frente ante la amenaza real de un apagón definitivo en la Feria del Pilar. Tras ver cómo la burocracia dejaba desierta la tradicional Feria de San Jorge el pasado mes de abril, el sector ha convocado una gran marcha de protesta para el próximo miércoles 22 de julio bajo el lema «Zaragoza quiere toros». La gravedad de la situación ha forzado la implicación directa de figuras de época como Julián López «El Juli», José Miguel Arroyo «Joselito» y Juan José Padilla, quienes han alzado la voz para intentar rescatar un coso histórico sumido en el letargo por la parálisis de los despachos públicos.

La mecha que ha encendido esta rebelión pacífica se encuentra en el Palacio Provincial. Desde que arrancase el año, la Diputación de Zaragoza ha protagonizado una cadena de fallos en el proceso de licitación de la plaza de la Misericordia que ha bloqueado la actividad de la temporada. El primer pliego de condiciones de enero acabó anulado por el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Aragón debido a diversos recursos legales. Un segundo intento en mayo, enfocado de forma casi exclusiva en el baremo económico, corrió la misma suerte el pasado 30 de junio al ser tumbado de nuevo por el mismo órgano. El resultado actual es crítico: a menos de tres meses de las fechas clave de octubre, la segunda plaza más antigua de España carece de empresario, lo que hace inviable por tiempos la contratación de ganaderías de prestigio y el encaje de las combinaciones que exige el abono del Pilar.

La protesta, convocada a las once de la mañana en la puerta grande del coso de la Misericordia, discurrirá por el corazón de la capital aragonesa hasta desembocar ante la sede de la Diputación de Zaragoza con el objetivo de presionar para obtener una salida de urgencia. Las espadas están en alto, y los propios profesionales han querido dejar claro que este conflicto trasciende lo meramente administrativo para convertirse en una defensa de su libertad cultural.
El Juli ha sentenciado que es necesario que termine la politización de la tauromaquia y que regrese el sentido común para que los aficionados puedan disfrutar de su arte, sumándose a un clamor que busca desvincular la Fiesta de las disputas partidistas. En esa misma línea se ha pronunciado un histórico como Joselito, quien apela a la concordia y a la categoría de la plaza maña, recordando que es absurdo que haya tintes y colores que quieran hacer daño a esta fiestacuando los toros se han vestido siempre de todos los colores. Por su parte, Juan José Padilla, profundamente dolido por la pérdida de San Jorge, ha calificado la cita del 22 de julio como una expresión de libertad y una defensa de su cultura frente a unos ataques que buscan herir de muerte a una de las ferias más prestigiosas del calendario nacional.

