El genio de La Puebla lidera la taquilla de la Feria de Santiago: vacía el papel para la Corrida de Beneficencia y roza el lleno absoluto en su duelo artista del 22 de julio.
La innegable capacidad de convocatoria de Morante de la Puebla ha vuelto a quedar patente en la Feria de Santiago. La capital cántabra, consolidada como el epicentro taurino del norte en la temporada estival, se frota las manos ante el doblete del diestro sevillano, que ya ha provocado un rotundo impacto en las taquillas de la plaza de Cuatro Caminos. El codiciado letrero de «No hay billetes» ya cuelga de manera oficial para la esperada Corrida de Beneficencia del sábado 25 de julio. Mientras tanto, la expectación para su otra comparecencia, programada para el miércoles 22, es tal que la venta está a punto de cerrarse, dejando el coso cántabro a un paso de colgar su segundo aforo completo.

La revolución joven agota el papel en Beneficencia
El festejo que ha fulminado las localidades en tiempo récord es el que reúne a Morante con dos de los nombres que más ilusión han despertado en el escalafón: Marco Pérez y Aarón Palacio.
La afición no ha querido perderse este espectacular choque generacional frente a los toros de Juan Pedro Domecq. La tarde presenta un contraste inmejorable: por un lado, la veteranía, la imprevisibilidad y el magisterio de Morante; por otro, la revolución de los jóvenes. Marco Pérez, considerado el gran «niño prodigio» de la tauromaquia actual, sigue quemando etapas demostrando una madurez y un temple impropios de su edad. Junto a él, el zaragozano Aarón Palacio, quien se ha ganado a pulso su sitio en las grandes ferias gracias a un toreo firme, un concepto muy puro y la contundencia de sus triunfos recientes.
Ver a una de las máximas figuras de la historia alternando con las puntas de lanza del relevo generacional ha sido el cóctel perfecto para arrasar en la taquilla.
Arte, pellizco y firmeza: a un paso del segundo lleno
Apenas un peldaño por debajo en volumen de ventas, pero a escasas entradas de liquidar el aforo, se encuentra la cita del 22 de julio. Para este día, la empresa ha apostado por un cartel de corte marcadamente artista y de gran atractivo, lidiándose un encierro con el hierro de Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto.

En esta ocasión, Morante trenzará el paseíllo junto a Juan Ortega, consolidado ya como uno de los máximos exponentes del toreo clásico. El trazo despacioso, el magisterio con el capote y la naturalidad del sevillano garantizan un duelo de torería y pellizco que es, ahora mismo, uno de los platos más codiciados por el aficionado purista.
Para rematar esta terna de alto voltaje, comparece Víctor Hernández. El diestro madrileño aporta la cuota indispensable de valor estoico, ambición y hambre de triunfo. Su inclusión equilibra a la perfección una tarde en la que el clasicismo de sus dos compañeros de cartel se medirá a la imperiosa necesidad de Hernández por dar un golpe de autoridad y abrirse paso definitivo entre las grandes figuras.
Santander confirma así su envidiable estado de salud taurina. Con un Morante estelar que dinamita la ciudad por partida doble, la Feria del Norte vuelve a demostrar que la apuesta por la calidad, el arte consagrado y la ambición de las promesas sigue siendo una fórmula infalible para llenar los tendidos.