La plaza de toros de Santander colgó este miércoles el cartel de «No hay billetes» para una de las corridas más esperadas de la Feria de Santiago. Morante de la Puebla, Juan Ortega y Víctor Hernández hicieron el paseíllo ante un encierro de Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto que había despertado controversia desde el sorteo por la justa presencia de algunos ejemplares, especialmente el tercero y el cuarto. Después, en el ruedo, el protagonismo lo tuvo el desigual juego del ganado, que condicionó el resultado final de una tarde en la que Ortega y Hernández pasearon una oreja cada uno.
Morante de la Puebla abrió plaza frente a un toro de La Ventana del Puerto al que saludó con varias verónicas de buen aire. El animal, escaso de fuerza y de recorrido, obligó al sevillano a plantear una faena basada en el oficio y la paciencia. Buscó refugio del viento en terrenos de toriles para intentar ordenar una embestida descompuesta y sin continuidad. Aun así, logró extraer un par de series de notable calidad que hicieron aflorar el interés de los tendidos. Las limitaciones del toro impidieron cualquier aspiración mayor. Fue silenciado.
El cuarto permitió ver la mejor versión de Morante. Lo recibió con un inspirado galleo por chicuelinas que encendió los primeros olés rotundos de la tarde. Ya con la muleta, se encontró con un toro noble y manejable por el pitón derecho. Comenzó por estatuarios, muy asentado y comprometido, para después dejar varias tandas de gran profundidad y sabor por el derecho. La faena tuvo personalidad, ajuste y momentos de auténtico sello morantista. Tras una estocada trasera, la petición de oreja fue mayoritaria, pero el presidente no atendió la solicitud y todo quedó en una ovación tras aviso.
El segundo fue el toro con más movilidad del lote de Juan Ortega. El sevillano dejó detalles de calidad con el capote antes de construir una faena de gran contenido artístico. Conforme el animal fue tomando ritmo, Ortega consiguió someterlo y llevarlo templado en la muleta. Los mejores momentos llegaron sobre la mano derecha, donde el sevillano dibujó muletazos largos y cadenciosos. El final de faena, rematando los pases con la muleta por la espalda antes de cerrar por alto y al natural, puso el broche a una obra de exquisito gusto. Una estocada efectiva precedió a la concesión de una oreja.
El quinto, por el contrario, apenas ofreció opciones. Falto de fuerza, de raza y de transmisión, obligó a Ortega a poner toda la suavidad y el temple posibles para sostener una faena sin eco en los tendidos. El sevillano nunca se descompuso, pero el toro careció de cualquier capacidad para emocionar. Tras una estocada baja fue silenciado.
Víctor Hernández firmó la actuación más rotunda de la tarde frente al tercero, precisamente el toro que acabó siendo el más destacado del encierro. Lo recibió a pies juntos con el capote, mostrando firmeza y seguridad, y posteriormente realizó un vistoso quite por saltilleras. La faena comenzó por estatuarios y desde el inicio quedó claro que el madrileño apostaba fuerte por el triunfo. Con un concepto muy puro, llevó siempre la embestida por abajo y logró naturales de gran profundidad y emoción. El toro mantuvo la clase durante toda la lidia, aunque terminó buscando las tablas en el tramo final. Un vibrante cierre por luquesinas elevó aún más el tono de la obra. Cuando parecía tener asegurado un premio de mayor entidad, Hernández fue volteado con dureza al entrar a matar. Se repuso para dejar una estocada al primer intento y necesitó después un golpe de descabello. El palco concedió una única oreja, premio que supo a poco para una de las faenas de mayor peso de la feria.
El sexto tampoco ayudó a cambiar el signo de la corrida. Deslucido, sin raza y sin transmisión, apenas permitió opciones a un Víctor Hernández que mantuvo siempre una actitud firme y entregada. El madrileño insistió sin encontrar respuesta en la embestida del toro y cerró su actuación con una estocada al segundo intento. Fue silenciado tras aviso.
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Ficha del festejo
Plaza de toros de Santander. Quinto festejo de la Feria de Santiago 2026. Lleno de «No hay billetes». Toros de La Ventana del Puerto (1.º, 2.º y 3.º) y Puerto de San Lorenzo (4.º, 5.º y 6.º), de presentación desigual y juego variado. Destacó el tercero de la tarde.
- Morante de la Puebla: silencio y ovación tras aviso.
- Juan Ortega: oreja y silencio.
- Víctor Hernández: oreja tras aviso y silencio tras aviso.
Incidencias: tras finalizar el paseíllo sonó el Himno Nacional.
