La Feria de las Colombinas continúa, y esta vez son más los abonados y demás aficionados que asisten a la plaza para presenciar los festejos. En el ambiente previo al despeje de la plaza, se respiraba la expectación de quien disfruta de la frescura que ofrecen los jóvenes novilleros, esta vez con picadores, para triunfar en sus compromisos y poder divisar en el horizonte una futura alternativa
A tan solo cinco minutos de las ocho de la tarde, con más de tres cuartos de la plaza llena, don José Ángel Ruciero, presidente de la corrida, ordenaba el comienzo del paseíllo para abrir una tarde en la que Ayamonte, Salamanca y Trigueros se encontraban para lidiar reses del hierro de Cochicho. Al igual que en la primera de abono, sonaba el pasodoble “Litri” mientras Carlos Tirado, de burdeos y oro; Julio Norte, de rosa y oro; y Guillermo Luna, de celeste y oro, salían al ruedo y saludaban al palco presidencial.
El primer utrero de la tarde llevaba por nombre “Colombiano”, y le tocaba a Carlos Tirado recibirlo a la verónica, pasando a chicuelinas y rematando con una media verónica. Tras el puyazo, el ayamontino inició un quite por chicuelinas que el público ovacionó. Brindó al público, lanzando la montera al aire para que fuera la suerte decidiera si debía caer boca abajo, y así fue. Arrodillado en el albero, comenzó su faena a un novillo que protestaba por el pitón derecho. Sus naturales se intercalaban con pases con la mano derecha dejando la muleta en la cara del novillo, enlazando con pases cambiados y rematando con una tanda de manoletinas. Durante la suerte suprema el utrero se mostró poco colaborador. Con un pinchazo y una media estocada después del primer aviso cayó el animal ante su suerte. Ovación tras aviso.
Julio Norte recibió al segundo de la tarde de rodillas, dibujando con su capote largas cambiadas y chicuelinas que remató con una media que despertó la emoción en los tendidos. Colocado entre las líneas de picadores, el novillo llamado “Católico” se empleó poco en el puyazo, seguido de un quite por saltilleras que le costó una voltereta de la que se pudo levantar sin dificultad para continuar por saltilleras. Brindó al público y repitió el gesto con su montera, cayendo a favor del novillero. Desde el centro del ruedo, arrodillado, llamaba al toro a larga distancia pasárselo por ambos lados, rematando con un pase de pecho. El salmantino regaló su valor a la Merced, colocándose en varias ocasiones entre los pitones del contrincante, insistiendo en la cara del novillo mientras le sacaba muletazos por el pitón derecho, y remataba de nuevo de rodillas, depositando en el albero su muleta y levantándose justo en la cara. Una estocada entera y suelta hizo aguantar al novillo y provocó que Norte tomara el descabello tras el primer aviso. Al tercer intento, se atronó definitivamente. El presidente se resistió a una fuerte petición de oreja. Ovación y vuelta al ruedo tras dos avisos.
El tercer novillo de la tarde respondía al nombre de Loucura, y Guillermo Luna lo recibió toreando a la verónica. Tras colocarlo por chicuelinas, el castaño entró al caballo y salió con un quite por tafalleras, en el que se mostró poco colaborador. Los banderilleros recibieron una fuerte ovación, y el triguereño brindó la muerte del novillo a David de Miranda, pues es primo del matador, despertando unas cálidas palmas por Huelva entre la afición más mirandista. Fiel al estilo de su primo, comenzó su faena con un estatuario desde el centro del ruedo, permaneciendo inmóvil y con los pies juntos. Se pasó muy cerca al novillo más noble de la tarde, pudiendo encajar muletazos por ambos pitones y toreando en redondo. El astado iba frenando con la faena bien avanzada, pero permitiendo que Guillermo Luna rematara por manoletinas. La suerte suprema se saldó con una estocada entera y desprendida, lo que provocó que tomara el descabello tras el primer aviso y atinara al primer intento. El presidente resistió una leve petición de oreja y sonaron pitos en los tendidos durante el arrastre. Ovación tras aviso.
Carlos Tirado se enfrentaba al segundo del que sería el lote menos beneficioso de la tarde. Tras recibir al número 60 de Cochicho con verónicas, el novillo se empleó poco en el peto e incluso tropezó en varias ocasiones durante la lidia, protestando con berridos desde el tercio de banderillas. Comenzó su faena genuflexo ante una plaza que aplaudía el empeño del ayamontino a la vez que pitaba por la nula calidad del novillo. Tras probar por ambos pitones y verse sin opciones, Carlos Tirado mató con una estocada entera al utrero, que se llevó pitos en el arrastre. A pesar de la circunstacia, el joven novillero recibió una cálida ovación que reconocía su voluntad, arrancando palmas por Huelva en los tendidos para despedirlo. Ovación.
El quinto novillo de la tarde tenía por nombre Golfo, y Julio Norte volvió a recibir de rodillas, esta vez permaneciendo en esa posición mientras toreaba a la verónica y remataba con la revolera. El puyazo costó un pequeño tropiezo del número 58 y recuperó la posición tras el quite por tafalleras. El astado se mostró parado desde el tercio de banderillas, pidiendo el cambio tras asestar los dos pares obligatorios por reglamento. Aunque le faltaba transmisión, el negro mulato del salmantino resultaba más noble que el novillo anterior. Julio Norte pudo sacar algún muletazo toreando muy bajo, dejando los vuelos en la cara del novillo y demostrando su valentía una vez más al torear por el pitón derecho. La emoción de los aficionados se palpaba cuando obligaba a embestir y se arrimaba al animal, llegando a acariciarlo con su mano izquierda mientras sostenía con decisión su muleta en la mano derecha. Un pinchazo provocó máxima expectación, y una estocada entera desató una fuerte petición que se saldó con la confesión del trofeo. Oreja.
Una vez terminó la vuelta al ruedo, Julio Norte se despidió del público antes de pasar por la enfermería. Lo que había parecido una voltereta sin consecuencias en el segundo de la tarde, resultó ser una “contusión de segundo grado en cara externa de muslo derecho, producida por impacto de asta de toro durante la lidia de su primer novillo”, tal y como reza el parte firmado por el Jefe de la Enfermería, el doctor Domingo Jiménez.
Cerraba la plaza Elegante, un novillo negro muleto “chorreao” que correspondió a Guillermo Luna. Recibió a la verónica. En la suerte de varas, el número 52 de Cochicho buscaba las patas traseras del caballo, encelado en el pelo. El natural de Trigueros realizó un quite por chicuelinas. Un brindis al público hizo que la montera cayera boca arriba, suerte que se corrigió con un ligero movimiento de espada. La faena inició con pases genuflexo, rematando con el pase de pecho. Con la zurda consiguió sacar los mejores muletazos, regalando una tanda que el público agradeció. Con un circular invertido y pases mirando al tendido se entregaba Guillermo Luna hasta que el novillo comenzó a cabecear por el pitó izquierdo, por lo que remató su faena por muletazos ayudados por alto. Media estocada efectiva bastó para acabar con el último de la tarde. Ovación.
Una tarde más, la valentía y la entrega más absoluta de las jóvenes promesas lleva al reconocimiento por parte de la afición onubense. No obstante, los novillos demandan oficio, demostrando que tener el calor del público no es suficiente; también es necesario convencer a la presidencia y responder a la exigencia propia que se aplica a quien busca ser figura del toreo.
FOTOGALERÍA COMPLETA
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GALERÍA DE FOTOS: TOROS LA MERCED – VÍA: ANTONIO DEL CARMEN
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de Toros La Merced – Huelva
30 de julio de 2026
Fiestas Colombinas – II de abono
Novillada con picadores
6 novillos de la ganadería Cochicho
- Carlos Tirado, ovación tras aviso y Ovación
- Julio Norte. Ovación y vuelta al ruedo tras dos avisos y Oreja
- Guillermo Luna, ovación tras aviso y ovación
Entrada: Más de tres cuartos de la plaza.
Incidencias: Tras la lidia de su segundo toro Julio Norte se marchó a la enfermería para ser atendido de una contusión recibida durante la lidia del primer toro
