Juan León, expresidente de la Plaza de Toros de La Merced de Huelva durante más de una década, analiza para nuestro medio algunos de los momentos más comentados de la corrida de Miura celebrada ayer en las Colombinas. El que fuera máximo responsable del palco onubense ofrece su visión sobre la concesión de la oreja a Alejandro Conquero, el tercio de banderillas de El Fandi, la petición de trofeo para Manuel Escribano y los tres puyazos recibidos por el toro que cerró plaza, lidiado por Alejandro Conquero.
El tercio de banderillas de El Fandi
Pregunta: Uno de los momentos más comentados de la tarde fueron las cinco banderillas colocadas por El Fandi. ¿Cómo valora esa actuación?
Juan León: El artículo 53 del Reglamento Taurino de Andalucía establece que, una vez ordenado el cambio de tercio, se colocarán un mínimo de dos pares y un máximo de tres, aunque contempla la posibilidad de ampliar el número cuando las circunstancias de la res lo permitan y con la autorización de la Presidencia. Cuando es el matador quien interviene en el tercio de banderillas, el reglamento recoge que, con la venia del presidente y si las condiciones del toro lo permiten, puede colocarse un cuarto par.
Sobre las cinco banderillas colocadas por El Fandi, Juan León recuerda que el artículo 53 del Reglamento Taurino de Andalucía establece, con carácter general, la colocación de un mínimo de dos pares y un máximo de tres, contemplando además que, cuando el matador interviene en el tercio de banderillas, pueda colocarse un cuarto par si las condiciones de la res lo permiten y con la venia de la Presidencia.
En cuanto al quinto par, Juan León señala que reglamentariamente no está contemplado, por lo que su colocación requeriría una petición expresa y la autorización de la Presidencia. Entiende que esa autorización únicamente debería concederse en casos muy excepcionales y debidamente justificados, atendiendo siempre a las condiciones del toro y al desarrollo de la lidia.
La oreja concedida a Alejandro Conquero
Pregunta: También generó comentarios la oreja concedida a Alejandro Conquero en el primero de su lote. ¿Considera acertada la decisión del palco?
Juan León: La petición fue suficientemente mayoritaria. Cuando existe alguna duda sobre si esa petición tiene realmente el carácter mayoritario exigido, el presidente tiene un margen de valoración para interpretar la situación.
Además, hay que valorar las circunstancias. Alejandro Conquero se enfrentaba a una corrida de Miura después de dos años sin torear, y eso también debe tenerse en cuenta a la hora de valorar una actuación. Bajo mi criterio, la oreja está bien concedida y la decisión del presidente fue acertada.
La petición de oreja para Manuel Escribano
Pregunta: En el segundo toro de Manuel Escribano hubo petición de oreja, aunque finalmente no fue concedida. ¿Cómo valora la decisión?
Juan León: En este caso ocurre algo similar. Si existen dudas sobre si la petición es mayoritaria, el presidente tiene un margen de valoración para tomar la decisión que considere oportuna.
Desde mi punto de vista, Manuel Escribano estuvo un poco por debajo del toro. En banderillas, los pares los colocó a toro pasado y la faena quedó rematada con una estocada defectuosa, circunstancias que influyen en la valoración final de la actuación.
Por eso considero que el presidente acertó con su decisión. Bien es verdad que también se puede entender la petición de una oreja, pero igualmente creo que la decisión de no concederla fue correcta.
Dicho esto, hay que reconocer el mérito de Manuel Escribano, porque salió a torear después de haber tenido que ser atendido e intervenido en la enfermería tras sufrir una herida en la oreja. Eso demuestra su compromiso y su profesionalidad.
Los tres puyazos al Miura que cerró plaza
Pregunta: El último toro de la tarde, lidiado por Alejandro Conquero, recibió tres puyazos. ¿Cómo valora ese tercio de varas?
Juan León: Hay que reconocer que Alejandro Conquero quiso lucir al toro y poner en valor sus condiciones. Era un toro que podía recibir esos tres puyazos porque tenía fortaleza y capacidad para ello.
Ahora bien, también es cierto que el animal no estuvo bien colocado en suerte en todas las ocasiones y que hubo un exceso de capotazos antes de las entradas al caballo. Eso hizo que el tercio no alcanzase todo el lucimiento que podría haber tenido.
Pero hay que valorar la intención del torero de querer mostrar la bravura del Miura y la capacidad de un animal que, por sus condiciones, estaba preparado para afrontar ese tercio de varas.
