Gran tarde de novillos en la segunda de abono en Tarazona con una gran encierro de Antonio Palla
Abría plaza el mexicano Emiliano Osornio, quien hilvanó una templada serie de verónicas ante un eral de Antonio Palla que manseó y protestó tras el primer puyazo. Ya en el último tercio, Osornio cuajó una meritoria labor cimentada en la mano derecha. Lo probó al natural, pero pronto concluyó que el pitón potable y certero era el diestro. El mexicano cobró una estocada fulminante que levantó a los tendidos, rindiendo al abreplazas sin puntilla y paseando la primera oreja de la tarde.
En segundo lugar compareció el aragonés «El Mene», a quien se le atragantó el recibo capotero ante un novillo poco claro de salida. Sin embargo, arropado por un público totalmente entregado con el novillero local, firmó una faena de muleta pulcra y llena de disposición. Cuidó las distancias y encontró la verdad del novillo al natural, bajando la mano con gusto. Un certero golpe de descabello le valió para cortar una oreja.
Félix San Román, que repetía paseíllo un año más en Tarazona, recibió al tercero con una vibrante larga cambiada de rodillas, para después rematar con un vistoso ramillete de chicuelinas al paso antes de dejarlo en el caballo. Su trasteo de muleta tardó en tomar vuelo y conectar con los tendidos, hasta que se produjo un trance insólito y nunca visto por los cronistas de este medio: el madrileño llegó a dar un cabezazo en el morrillo del novillo en un alarde de cercanías. Remató la obra con una estocada en lo alto que le aseguró su primer trofeo.
Tras el ecuador del festejo, amenizado de forma brillante con una jota aragonesa a los pies del palco, Emiliano Osornio saludó al cuarto con lances de inspiración gallista y un garboso quite por largas y ceñidas chicuelinas. Con la pañosa, el mexicano regaló a la afición turiasonense series de naturales verdaderamente faraónicas, rebosantes de temple y hondura. Aunque la espada le jugó una mala pasada en el primer intento, recetó una gran estocada al segundo encuentro que hizo rodar al astado, cortando una oreja y asegurando la puerta grande.
Como reza el viejo adagio taurino, no hay quinto malo. Y antigua y añeja resultó la faena del bilbilitano «El Mene». Manejó el capote de forma exquisita, llevando al toro al caballo con una suavidad sublime. La faena de muleta albergaba una sorpresa: con la montera calada, cuajó una labor rotunda y de máxima expresión, tanto en el toreo fundamental diestro como al natural. La obra era de premio máximo, pero el destino y los aceros dictaron otra sentencia. Tres pinchazos y un efectivo descabello dejaron el botín en una solitaria oreja que, por la dimensión mostrada, supo a poco. Al igual que El Mene, «Muertoso», se ha convertido en el mejor animal que ha pisado el ruedo aragonés, dando la vuelta al ruedo.
El cierraplazas saltó al ruedo a los sones de otra jota aragonesa, tradición ineludible en esta tierra. Lo saludó Félix San Román con un variado y bullidor recibo capotero. En la muleta, el madrileño no se dejó ganar la pelea y se entregó sin reservas, acortando distancias y pasándose los pitones por la faja hasta resultar aparatosamente volteado, afortunadamente sin mayores consecuencias. Al igual que en faenas anteriores, la tizona le falló en el primer intento, pero logró enterrar el acero a la segunda. Cortó su segunda oreja, cerrando la terna de triunfadores.
En resumen, una tarde en Tarazona marcada por la actitud, la juventud y las ganas de toros de unos tendidos amables. Un palco triunfalista y un público sumamente benévolo con los reiterados fallos a espadas sirvieron de brillante preámbulo para la gran jornada dominical que abrochará la feria turiasonense.
FICHA DEL FESTEJO:
- Lugar: Plaza de toros de Tarazona (Zaragoza).
- Festejo: Segunda de abono de la Feria de Tarazona.
- Entrada: Media plaza.
- Ganadería: Se lidiaron novillos de Antonio Palla, de juego desigual, pero manejables en líneas generales.
- Emiliano Osornio: Oreja y oreja.
- «El Mene»: Oreja y oreja tras aviso.
- Félix San Román: Oreja y oreja.
- Incidencias: Tarde soleada y de agradable temperatura. Sonó el himno nacional al romper el paseíllo. La banda amenizó el entretiempo y la salida del sexto novillo con tradicionales jotas aragonesas. Félix San Román sufrió una voltereta sin consecuencias en el sexto. Los tres novilleros salieron a hombros por la puerta grande.
