Con una trayectoria ligada al mundo del toro desde muy joven y una vida dedicada a la formación de nuevos valores, Manuel Carbonell repasa más de dos décadas de compromiso con la tauromaquia, marcadas por los acontecimientos sucedidos en el último año.
Manuel Carbonell tomó la alternativa el 1 de octubre de 2005 en Ondara (Alicante). Fue en 2007 cuando pasó a formar parte como profesor-director de una escuela taurina municipal, después de que el Ayuntamiento le planteara en 2006 la idea de poner en marcha este proyecto formativo. Desde entonces, ha desempeñado ese cargo como funcionario municipal hasta hace unos meses.
Durante su etapa al frente del centro ha formado a decenas de jóvenes que soñaban con convertirse en toreros. “La escuela siempre fue gratuita para los alumnos”, subraya. Sin embargo, hace unos meses el Ayuntamiento decidió establecer una cuota de 25 euros mensuales o 300 euros anuales. Ante esta medida, explica que “los alumnos se plantaron y tomaron la decisión de no pagar por recibir un servicio que hasta hace unos meses era gratuito”.
A raíz de esa situación, Carbonell decidió impulsar una asociación taurina para que los jóvenes pudieran continuar su formación sin coste. “Tomé la decisión de crear una asociación para que mis alumnos pudieran seguir desarrollando su actividad de forma gratuita”, afirma. La nueva entidad está presidida por Manuel Carbonell, con Sergio Molina como vicepresidente, Ismael Aragón como secretario, José Antonio Méndez Neiro como tesorero y Salvador Luis Carbonell como vocal.
Coincidiendo con la creación de esta asociación, el Ayuntamiento cerró la escuela municipal a finales del pasado año alegando falta de alumnos. Carbonell sostiene que, durante los años de gestión municipal, “la única ayuda recibida por la escuela era el pago del gasoil en estos últimos años”. Además, señala que la difusión institucional “no era satisfactoria”.
En cuanto al apoyo económico externo, explica que tanto antes como ahora, a través de la asociación, reciben ayudas de la Asociación de Escuelas Taurinas Andaluzas, entidad a la que aportan 600 euros anuales de cuota. “En el último año recibimos 2.600 euros que se destinaron a desplazamientos, alquiler de becerras para tentaderos, el pago de la cuota anual de la asociación y dietas”, detalla.
El episodio de las sillas y el precinto
Uno de los momentos más delicados llegó en julio del pasado año, cuando se acusó a la escuela y a su director del robo de unas sillas tras un evento celebrado en la plaza de toros. Carbonell aclara que “las sillas se quitaron del ruedo para poder entrenar y se subieron a un cuarto de la plaza donde se guarda material; no llegaron a salir de la plaza”.
Tras un intento de denuncia por el responsable del catering, se procedió al precinto del cuarto donde también se almacenan los trastos de torear. A partir de entonces, la escuela dejó de entrenar en la plaza de toros y pasó a hacerlo en pistas municipales de fútbol sala situadas en la barriada del Aral y en el barrio Manjar.
El episodio desvelado por El Mundo y su situación personal
En febrero del pasado año, durante un entrenamiento, Carbonell notó a uno de sus alumnos “inquieto y preocupado”. Fue entonces cuando el joven le confesó el episodio que fue desvelado públicamente por el diario El Mundo. Sobre este asunto, Manuel Carbonell rechaza la acusación de que exista una vendetta. “Quiero desmentir rotundamente que esto responda a una vendetta”, asegura.
La denuncia fue presentada el 13 de enero de este año ante la dirección del Partido Socialista. En esas fechas, Carbonell atravesaba una situación personal especialmente difícil. “Estaba acompañando a mi padre, enfermo crónico, en los últimos días de su vida; falleció el 19 de enero”, explica. Señala que desde hace unos meses se encuentra de baja psicológica por depresión.
Manuel Carbonell anunció además que presentará una denuncia ante la Fiscalía de Menores mañana, 16 de febrero, a las 8:00 horas. Explica que adopta esta decisión por responsabilidad: “Me veo en la obligación legal y moral de hacerlo, soy su tutor en la escuela”. Según señala, la medida responde exclusivamente a la protección del menor y al cumplimiento de su deber como responsable formativo.
Tras conocerse públicamente los hechos, el ambiente en el entorno de la escuela es de preocupación. “La escuela está consternada; hoy el entrenamiento se ha vivido con incertidumbre y tristeza”, señala. Los alumnos, además, temen que esto pueda tener repercusiones en la próxima feria taurina del municipio.
Carbonell concluye agradeciendo “las numerosas muestras de cariño y apoyo recibidas por parte de personas del mundo taurino”, especialmente en estos momentos de dificultad, y reafirma su compromiso con la formación de los jóvenes aficionados.

