Desastroso cierre de la Feria de San Miguel. Un serial del que se pueden extraer muchas notas positivas, pero en muchos aspectos ha dejado mucho que desear. Principalmente en el epicentro y sentido de esta fiesta, el toro. La tarde de hoy ha sido el remate a un serial muy negativo en lo ganadero, salvo la honrosa excepción de Jandilla, que en el día anterior ofreció una lujosa corrida de toros.
Hoy el calor amainó, incluso previo a la corrida se levantó una brisa preocupante, que finalmente fue el menor de los problemas. La materia prima fue irrisoria, con eso poco se podía hacer. Morante fiel a si mismo no aburrió ni engañó a nadie, hizo todo cuanto pudo y cuando debió concluir la faena lo hizo sin más probaturas. Luque estuvo muy firme toda la tarde y Borja Jiménez lo intentó sin mucho éxito.

El silencio se apoderó de la Maestranza ante la salida del primero de la tarde. La expectación ante la comparecencia del cigarrero era máxima. Ya con el capote empezó a mansear, por el izquierdo era una mar de incertidumbres, salía muy desentendido y sin rebosar en el capote de Morante. Ángel Rivas le propinó dos puyazos muy defectuosos, traseros y caídos.
Un inicio añejo con ayudados por bajo de lo más reseñable de la tarde del cigarrero. Después se sucederían dos series por el derecho monumentales. Exigiendo por bajo, todo muy reunido. En un palmo de terreno. La Maestranza rugió con la esperanza de ver una nueva faena de inspiración del cigarrero. Pero, sin materia no se puede torear, y de eso faltó mucho. Por el izquierdo no quiso el toro nada absolutamente. Morante no engaña a nadie, ni así mismo. Pasaportó al toro con habilidad y el público reconoció la honradez de Morante con unas cariñosas palmas.
El cuarto, «Chelito», fue un manso de libro. Desde su salida evidenció una condición imposible para la lidia y se metió por dentro cuando Morante intentó recibirlo con el capote. Tras el primer puyazo, la protesta de la Maestranza fue creciendo hasta que Luque Teruel sacó el pañuelo verde. La corrida de Garcigrande seguía sin ofrecer ninguna opción.
El sobrero, «Fiero», tampoco cambió el rumbo de la tarde. De aspecto anovillado y nuevamente manso, apenas permitió a Morante hacer nada. El de La Puebla resolvió rápido con la espada ante un animal sin ninguna posibilidad. Fuerte pitada para el toro y silencio para Morante.
El segundo de Luque se dejó algo más, por lo menos el recibo capotero, unas cadenciosas verónicas que pusieron el sello del gerenero en la tarde. De nuevo un mansurrón de Garcigrande lo descompuso todo. No entró en la pelea nunca este segundo, Luque tiró de pundonor buscando algo que no había, buscando algo que pudiéramos llamarlo bravura, algo que se echó mucho de menos esta tarde. Caso omiso al cite de Luque en todo momento, por parte del astado y la desesperación en la maestranza. El silencio se apoderó de la maestranza tras la faena.

El quinto, «Lunático», tampoco quiso pelea. Luque dejó lo más reseñable con un quite de capote y, con la muleta, se mostró firme ante un animal completamente parado. Lo intentó con insistencia, aunque sin encontrar apenas respuesta, y terminó por arrimarse en busca de algún pasaje que justificara su actuación. Una estocada bien colocada puso fin a la faena. Ovación para Luque.
La tarde de Borja Jiménez fue totalmente aciaga, la materia no acompañó, aunque con este primero no pudo ordenarse. La embestida del toro y la cabeza del torero anduvieron desordenadas. Mal colocado por momentos, si bien es cierto que era complicado encontrarle el sitio al toro. La espada, de nuevo, el talón de Aquiles del sevillano, una estocada muy defectuosa acabó con el tercero. Lo que hubiese sido de la temporada del sevillano con la espada, una pena tras lo que se vio de él especialmente durante el ciclo de abril.
El sexto fue el colofón al desastre ganadero. Los anteriores aguantaron en pie durante toda la faena, este último se afligió, se echó en el centro del ruedo y los tendidos se desesperaron por completo. No hace mucho, Cuadri dijo que en la bravura había varios escalones, y que si progresivamente se iban bajando los escalones en busca de una embestida modélica se podía derivar en el borreguismo. El término es duro, pero cuando un toro no embiste y pierde su bravura comienza a parecerse más a este otro animal.
Todo esto en el marco de la despedida de Luis Blázquez, un gran profesional que mereció una despedida diferente. No pudo banderillear a gusto el valenciano a este ultimo, Tejera tuvo la sensibilidad de entonar el pasodoble para su último par, pero el toro le recortó distancias y tuvo que clavar los palos como pudo. Con un silencio y una pitada monumental al toro acabó el abono maestrante.
FICHA DEL FESTEJO:
Real Maestranza de Caballería (Sevilla)
25º de abono – Corrida de Toros
Toros de Garcigrande desigualmente presentados y nulos de casta.
Morante de la Puebla: Palmas, Silencio
Daniel Luque: Silencio, Ovación
Borja Jiménez: Silencio, Silencio
Entrada: Lleno de «No hay billetes»
