La Plaza de Toros de Guillena registró “no hay billetes” en la III edición del festival taurino con picadores a beneficio de la familia Loli Romero Florido, donde Jesulín de Ubrique, El Cid, El Fandi, Manuel Escribano, Ginés Marín y Javier Torres “Bombita” brillaron con faenas llenas de temple y emoción.
16:30: Rompe el paseíllo en una Plaza de Toros de Guillena en la que se ha colgado el “no hay billetes”, en la III edición del extraordinario festival taurino con picadores a beneficio de la familia Loli Romero Florido.
1º: N° 9 “Zoletillo”, negro burraco de capa y bien presentado, fue recibido por Jesulín de Ubrique con verónicas de buen trazo. El novillo acudió con nobleza en dos ocasiones al caballo, después de que el maestro gaditano lo dejara perfectamente colocado; sin embargo, en el segundo envite perdió las manos. En el tercio de banderillas, la res de la ganadería de Espartaco esperó en exceso a los hombres de plata de la cuadrilla del diestro de Ubrique, lo que complicó notablemente su labor. Jesulín brindó la faena al público y la inició en los medios con una excelente tanda de naturales que conectó rápidamente con los tendidos, rematada con un pase de pecho. La faena estuvo acompañada por la actuación de Paco Candela. No obstante, el novillo no respondió a las expectativas y pronto comenzó a protestar y a mostrar falta de ritmo. A pesar de ello, el maestro supo sobreponerse con una gran tanda por la derecha, culminada con un molinete y un desplante a su oponente. Con la muleta en la izquierda volvió a evidenciar su conexión con el público, firmando otra serie de naturales que concluyó con un profundo pase de pecho. Ya con el novillo falto de resistencia, Jesulín tomó el estoque no sin antes dejar una última y meritoria tanda de naturales y ayudados por alto. Cerró la faena con una estocada algo caída y tendida, suficiente para que el animal doblara, aunque aún tuvo fuerzas para levantarse y embestir al banderillero encargado de apuntillarlo, mostrando un último atisbo de bravura. Dos orejas.
2º: N° 22 “Mimbrero”, negro de capa, novillo correspondiente a Manuel Jesús “El Cid”, nuevamente muy bien presentado. El maestro de Salteras lo recibió con un ramillete de verónicas que culminó en una revolera de bella ejecución. Tras un primer encuentro con el caballo, en el que El Cid colocó al animal por delantales, el picador de su cuadrilla no acertó en el primer intento, teniendo que señalar en una segunda ocasión para poder cumplir con el castigo. El tercio de banderillas transcurrió sin incidencias reseñables. Brindó la faena al público y llevó al novillo con temple hasta los medios. Allí inició el trasteo toreando en redondo, aunque la tanda se vio empañada por la falta de fuerza del animal, que perdió las manos. Tras darle sitio y tiempo, volvió sobre la mano derecha en una espectacular serie de derechazos que conectó con los tendidos, rematada con un pase mirando al público que evidenció la nobleza del novillo. “Mimbrero”, pese a su escasa fuerza, no dejó de embestir y lo hizo después por el pitón izquierdo en una tanda culminada con un pase de pecho de gran factura. Con la muleta en la izquierda, El Cid firmó una serie de naturales de largo recorrido que cerró con una extraordinaria trincherilla ante un novillo que fue de menos a más. De nuevo al natural, logró poner en pie a parte del público tras otra notable serie rematada con un sensacional pase de pecho. Consciente de la falta de fuerza del animal, el diestro sevillano tomó el estoque no sin antes dejar una serie de ayudados por alto. Tras un pinchazo previo, dejó una estocada entera que hizo que el novillo cayera prácticamente al instante. Dos orejas.
3º: N° 20 “Ostrtito”, negro burraco de capa, fue recibido por “El Fandi” con dos largas cambiadas. Después lo toreó a la verónica en los medios de la plaza, donde también se lució con una tanda de chicuelinas rematadas con una media verónica de rodillas. Tras una pelea en el caballo muy notable, el diestro granadino realizó un quite por chicuelinas y se fue directamente a por las banderillas, tercio que compartió con su compañero Manuel Escribano. Ambos protagonizaron un espectacular mano a mano, como nos tienen acostumbrados estos dos maestros, que puso en pie a toda la plaza. Para el inicio de faena, y tras brindar el novillo al público, El Fandi comenzó de rodillas, ligando la primera tanda y culminándola con un pase de pecho. Posteriormente se dirigió a los medios, donde toreó con mucha clase por la mano derecha. Sabiendo dosificar y dejar reposar al animal, se lució al natural en una muy buena tanda en la que dominó por completo a su oponente, arrancando los aplausos de los tendidos. Volvió al pitón derecho, por donde el novillo tenía más recorrido, para torear al redondo en los medios de la plaza. Incluso se atrevió con un par de molinetes de bella factura, antes de cerrar con un desplante de rodillas previo a entrar a matar. Dejó una estocada entera, algo trasera, que fue suficiente para que el tercer novillo de la tarde doblara. Dos orejas.
4º: N° 7 “Sombrerero”, negro de capa, correspondiente a Manuel Escribano, quien lo recibió con una serie de verónicas rematadas con dos medias de buen trazo. Cumplió el novillo en el caballo, embistiendo con nobleza al peto y facilitando la labor del picador. Tras ello, el diestro sevillano se fue a los medios para realizar un quite variado, destacando unas exquisitas gaoneras. Al igual que su compañero, Escribano compartió el tercio de banderillas con el torero granadino, dejándonos de nuevo una bella estampa que puso en valor el arte de banderillear. Tras brindar el novillo a una persona del público, el torero de Gerena inició la faena en los medios con una tanda de derechazos de largo recorrido, aunque quizá se echó en falta que el animal humillara algo más. Continuó por el pitón derecho en una serie culminada con un espectacular desplante que arrancó los aplausos del respetable. Al cambiar de mano, el novillo embistió con mayor profundidad por el pitón izquierdo, circunstancia que el diestro aprovechó para encadenar una serie de naturales de buen trazo. A pesar del empeño del torero, el novillo, falto de transmisión, no se lo puso fácil. Escribano se entregó al máximo con un pase cambiado por la espalda ligado a un derechazo, que culminó con un gran pase de pecho, empañado por el constante cabeceo de su oponente. Cerró la faena con un desplante en la misma cara del animal, desprendiéndose de los trastos y provocando la ovación de los tendidos. Dejó una estocada muy caída que obligó al diestro a retirar rápidamente la espada, aunque fue suficiente para que el novillo doblara. Cabe destacar que, al entrar a matar, Escribano pidió a Paco Candela que interpretara una canción para ese momento. Dos orejas.
5º: N° 3 “Ruleta”, negro burraco de capa, fue recibido por Ginés Marín con un variado repertorio de lances, iniciando su saludo con templadas verónicas, un delantal muy ajustado y el remate de serpentina que arrancó los primeros olés de la tarde. En el caballo tomó un puyazo señalado por Guillermo Marín, padre del diestro, en un momento cargado de simbolismo. Tras brindar la faena al público, comenzó su labor muletera con derechazos de rodillas flexionadas, firme y asentado, ante un novillo que desde el inicio cabeceó en sus embestidas. Continuó sobre la mano derecha con una serie de mucha ligazón, tratando de someter la condición incierta del astado. Al natural, el animal embistió con brusquedad, sin terminar de entregarse, obligando a Ginés Marín a buscar la pausa y el temple. Con inteligencia y buena colocación, logró arrancarle naturales de bello trazo, imponiendo su concepto ante un oponente que no lo puso fácil. De nuevo con la diestra, el torero acarició con suavidad las fieras embestidas del animal, logrando momentos de mérito y dominio. Retomó la izquierda para robarle algunos naturales más, siempre con los pies juntos y buena colocación, dejando patente su disposición frente al ejemplar de peor juego de la tarde. Cerró la faena por la derecha, antes de entrar a matar. Pinchazo previo a media estocada algo trasera y golpe de descabello. Oreja.
6º: N°22 Eral “Luchador”, Negro. Javier Torres “Bombita” recibió al eral con un ramillete de verónicas de gran pureza, rematadas con una vistosa revolera. Siguió con chicuelinas muy ceñidas que encendieron los aplausos del público. Brindó la faena a un espectador antes de iniciar el trasteo de muleta con ayudados por alto ejecutados con gran quietud. Ya en el centro del ruedo, toreó al natural con la izquierda, mostrando una serenidad pasmosa y logrando naturales largos y muy ajustados. Continuó por la derecha con una serie templada, rematada con un trincherazo y un molinete invertido de gran expresión. Tras sufrir algunos revolcones, su labor perdió por momentos fluidez y resultó algo atropellada, pero supo recomponerse con circulares invertidos y detalles de torería que volvieron a conectar con los tendidos. Cerró la faena con estatuarios, completamente inmóvil ante el eral. Mató de media estocada al segundo intento. Dos orejas.

Ficha:
Jesulín de Ubrique: Dos orejas.
Manuel Jesús “El Cid”: Dos orejas.
“El Fandi”: Dos orejas con petición de rabo.
Manuel Escribano: Dos orejas.
Ginés Marín: Oreja.
Javier Torres “Bombita”: Dos orejas

