Cuando el Guadalquivir se llevaba los últimos recuerdos de San Miguel, el coso de la Maestranza volvió a abrirse a los sevillanos con un festival que colgó el “No hay billetes”. Sin trajes de luces, ni triunfos, ni Puerta del Príncipe. Siete figuras se reúnen por una causa: la asociación Autismo Sevilla. Una vez más, la tauromaquia es sinónimo de solidaridad.
El sol desmintió los pronósticos de lluvia para la jornada. José María Garzón vestía su traje cual Domingo de Ramos para que Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de la Estrella fueran padrinos del último festejo de la temporada, fuera de abono. La plaza estaba engalanada de flores en cada columna y colgaduras azul y oro, digno de la ilusión y el ambiente festivo que se respiraba en los tendidos. A las cinco y media de la tarde, la presidenta Macarena de Pablo Romero, con su alamar en la solapa, ordenaba el despeje de plaza y daba comienzo el paseíllo. Mientras, la Banda de Música Maestro Tejera nos regalaba por última vez el himno nacional y “Plaza de la Maestranza”.
Abrió la plaza “Buitrón”, un toro berrendo negro falto de fuerza desde su salida de chiqueros. Joao Moura padre e hijo, ataviados con el atuendo de época portugués, tomaron cada uno un rejón de castigo que templó los arranques agresivos del número 13 de Benítez Cubero. El tercio de banderillas fue una lección de rejoneo clásico, demostrando que los años no han pasado para Joao Moura padre. Sin embargo, destacó más su hijo, que empleó la grupa del caballo para arrimarse y torear entre el animal y las tablas. Colocó las banderillas cortas mientras rodeaba al astado, conmoviendo a los tendidos en el culmen de su faena. A pesar de la falta de transmisión y de fijeza, un rejón de muerte certero y dos intentos de descabello llevaron al toro a su destino. La actuación se saldó con una oreja, que ambos compartieron cortándose por la mitad.
Los años tampoco han pasado para César Rincón, un torero ya retirado que reapareció de forma extraordinaria para enfrentarse a “Vanidoso”, un toro negro que recibió toreando a la verónica y colocó al caballo con chicuelinas al paso. Tras los dos puyazos reglamentarios y tres pares de banderillas en lo alto, el colombiano tomó la muleta y demostró que quien tuvo, retuvo. A pesar de ser un toro protestón que fue a menos a lo largo de la faena, pudo sacar muletazos interesantes y un par de tandas en redondo que exigieron al astado hasta quedarse sin opciones. Una estocada entera y trasera al número 24 de Jandilla terminó una actuación que el público premió con palmas.
El tercer toro de la tarde correspondía a Alejandro Talavante. Recibió a “Travieso” con lances “afarolados”. El toro, sin demasiado interés, pasó la suerte de varas señalado, pues en sus dos entradas al caballo buscaba en todo momento la delantera del caballo y no se empleó como debiera. El ejemplar de El Freixo llevó al extremeño a torear en la zona de querencia, y muleta en mano comenzó con circulares invertidos. Planteó una faena basada en torear en redondo, acortando las distancias de forma progresiva hasta encontrarse entre los pitones, ralentizando la embestida del toro para regalar lances de salón que conmocionaron a los tendidos. Un primer pinchazo en la suerte suprema hizo que se lanzara al astado una segunda vez con una estocada entera que hizo rodar al toro sin puntilla, pero le costó una dolorosa cogida que rasgó su traje de corto. La presidencia premió al torero con dos orejas, que recogió antes de entrar a la enfermería. “Debido a la urgencia de la asistencia y debido a los recursos existentes se deriva a Hospital” reza el parte médico, con pronóstico grave.
Andrés Roca Rey salió al ruedo con mayor responsabilidad como principal impulsor del festival y hermano de la cofradía. Recibió a “Lillito”, un toro negro burraco de Garcigrande que perdía las manos en repetidas ocasiones, por lo que se devolvió a los corrales en el tercio de varas tras el primer puyazo. Lo sustituyó “Cordobés”, un toro colorado de la misma divisa al que recibió genuflexo. El sobrero mostraba más fuerza, empleándose mejor en las dos entradas al caballo y en el tercio de banderillas. Roca Rey inició su faena con los pies juntos, arriesgando con estatuarios debajo del palco presidencial. El animal, protestón y despistado, respondió con nobleza ante las exigencias del peruano, llevándolo largo y toreando en redondo por ambos pitones. Ambos pudieron entenderse un poco más por el pitón derecho. Un primer fallo con los aceros y una segunda estocada entera otorgó una oreja al torero de la Estrella.
El quinto de la tarde tenía por nombre “Notificado”, un nuevo ejemplar de El Freixo para Pablo Aguado. El torero de Triana recibió el reconocimiento del público al salir, fruto de su triunfo en San Miguel hacía apenas una semana. Enseñó a embestir a su contrincante con su capote, pudiendo finalizar el recibimiento con alguna que otra buena verónica rematada con la media. El picador lidió con el caballo a un astado que no quería entrar al peto, regalando una magnífica suerte de varas que el público ovacionó durante su vuelta al patio de cuadrillas. Pepe Martínez salió al quite, una intervención elegante y breve por chicuelinas que remató a una sola mano. En la muleta se mostró ligeramente obediente, pero muy despistado. Aguado se enfrentó a un tercio complicado, intentando dar un recorrido al animal que no permitía torear de salón como esperaba. La faena presentó un planteamiento confuso, basado en mostrar el engaño para desviar la mirada fija en el torero, pero dejó algún que otro molinete de mucho valor. Un pinchazo y una estocada entera no bastaron para tumbar al oponente, que cedió ante el primer descabello. Ovación.
Cerraba la tarde “Burlitas”, de Julio de la Puerta. El novillero Pepe Martínez, en un momento de oración y reflexión sentado en el estribo, dejó una estampa que evocaba a otros tiempos del toreo. Sin pensarlo más, se fue a porta gayola. Arrodillado, recibió al número 49 con lances “afarolados”, rematando con largas cambiadas y despertando los “olé” del público. Sin emplearse demasiado en varas ni con los palos, el contrincante se mostró falto de transmisión desde el principio de la faena. La joven promesa tomó la muleta y, rodilla en tierra, mostró entrega máxima hasta el último minuto, quedando por encima de “Burlitas”. Ya en pie, exigió al toro por ambos pitones y apuró con circulares invertidos hasta el último minuto. Empuñó el estoque y remató su actuación por manoletinas, manteniendo la expectación. Sin embargo, los aceros le arrebataron el éxito. Dos pinchazos y una estocada entera que poco a poco se desprendía llevó al novillero a empuñar el descabello. Tras innumerables intentos y dos avisos, se atronó definitivamente y el público agradeció su entrega con una fuerte ovación.
Con la despedida de las seis figuras que restaban en el ruedo culminó un festival memorable, el de mayor entrega en los últimos tres años si me preguntan. Ha sido una de esas tardes en las que vuelves a casa por las calles del centro de Sevilla, y entre luces que se apagan, persianas que se bajan y conversaciones en el aire de quien regresa de la misma cita, piensas en lo afortunada que eres por vivir en la ciudad más hermosa del mundo.
FICHA DEL FESTEJO:
Real Maestranza de Caballería de Sevilla – Festival taurino mixto
Organiza: Pontificia, Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de la Estrella, Triunfo del Santo Lignum Crucis, San Francisco de Paula y Santas Justa y Rufina
6 toros 6 de las ganaderías: Benítez Cubero, Jandilla, Garcigrande, El Freixo y Julio de la Puerta
Joao Moura y Joao Moura hijo: Oreja
César Rincón: Palmas
Alejandro Talavante: Dos Orejas
Roca Rey: Oreja
Pablo Aguado: Ovación
Pepe Martínez: Ovación
Entrada: Plaza llena, «no hay billetes»
GALERÍA DEL FESTEJO
Por Pepe Carreño





