El ya exalcalde de La Algaba, Diego Manuel Agüera, ha presentado su dimisión después de que saliera a la luz la denuncia interpuesta ante la Fiscalía por un presunto caso de acoso sexual a un menor de edad vinculado a la Escuela Taurina del municipio. La renuncia se produce en un contexto de fuerte impacto político y social en esta localidad sevillana de alrededor de 16.000 habitantes, donde la repercusión pública del caso ha sido inmediata.
Agüera ha defendido su inocencia desde el primer momento. En su comunicado aseguró que abandona el cargo “con la cabeza muy alta y la conciencia tranquila”, subrayando que su decisión responde a la voluntad de centrarse plenamente en su defensa jurídica y evitar que la situación afecte al normal funcionamiento del Ayuntamiento. Su abogado, Juan Silva de los Reyes, ha manifestado públicamente que la denuncia carece de fundamento y ha mostrado su confianza en que el procedimiento termine archivado. Asimismo, ha anunciado la posibilidad de emprender acciones legales por injurias, calumnias y denuncia falsa.
Frente a esta versión, el exdirector de la Escuela Taurina de La Algaba, Manuel Carbonell, sostiene que actuó por responsabilidad moral y legal tras hacerse público el caso. Según su explicación, una vez que los hechos fueron desvelados por el diario El Mundo, entendió que debía acudir a la Fiscalía de Menores para que la situación fuese investigada formalmente.
Carbonell relata que previamente había puesto los hechos en conocimiento de los padres del menor, después de que el joven le trasladara su inquietud por una serie de mensajes recibidos. Según relata, los progenitores optaron en un primer momento por no denunciar, decisión motivada por el temor a posibles represalias desde el Ayuntamiento y por el deseo de no exponer a su hijo a un juicio público en una localidad de dimensiones reducidas. En un municipio de aproximadamente 16.000 habitantes, la notoriedad del caso podía derivar —según su entorno— en una sobreexposición personal y social difícil de gestionar para un menor.
Tras la publicación de la información y la consiguiente repercusión pública, Carbonell decidió formalizar personalmente la denuncia ante la Fiscalía de Menores, insistiendo en que su actuación no responde a intereses políticos ni a conflictos laborales, sino a la necesidad de que los hechos fueran analizados con todas las garantías.
El caso ha venido acompañado de un cruce de acusaciones en el ámbito local. Desde sectores próximos al exalcalde se ha insinuado que la denuncia podría responder a resentimiento personal, llegando a calificar a Carbonell como “torero fracasado” y vinculando su actuación con el supuesto cierre de la escuela municipal y con su negativa a asumir otras funciones laborales.
Carbonell rechaza estas afirmaciones y sostiene que la escuela taurina no está cerrada. Según explica, el proyecto formativo continúa activo y de manera gratuita para los alumnos bajo la denominación de Asociación Escuela Taurina de La Algaba, funcionando de forma independiente y manteniendo su actividad gracias al apoyo de familias y colaboradores. Asegura que su compromiso con la enseñanza taurina permanece intacto y que la denuncia no guarda relación con discrepancias laborales.
Mientras tanto, la Fiscalía mantiene abiertas diligencias para esclarecer los hechos denunciados. En esta fase del procedimiento no existe resolución judicial ni pronunciamiento definitivo sobre el fondo del asunto. La investigación determinará si los mensajes referidos tienen relevancia penal o si, como sostiene la defensa del exregidor, carecen de fundamento jurídico.
La dimisión de Agüera abre ahora una nueva etapa política en La Algaba. Tras su renuncia, está previsto que tome posesión de la Alcaldía José Manuel Gutiérrez, quien hasta ahora ostentaba el cargo de primer teniente de alcalde y formaba parte del equipo de gobierno municipal. Su nombramiento permitirá dar continuidad institucional al Ayuntamiento en un momento de especial tensión pública y mediática en el municipio, mientras el procedimiento judicial sigue su curso.

