En el toreo nada se regala, la memoria es frágil y la incertidumbre constante. Iker Fernández “El Mene” cerraba 2025 como líder del escalafón novilleril con 38 paseíllos y 28 orejas. El aragonés descerrajó la puerta grande de Valencia, dejó huella en Villaseca y pisó plazas de máxima responsabilidad. Fue por volumen y presencia en las ferias, el novillero de referencia.
Hoy, sin embargo, su situación es otra ¿dónde está El Mene? Sin compromisos cerrados y tras anunciar su ruptura con Andrés Sánchez, el joven atraviesa un momento tan silencioso como exigente. El Mene habla sin rodeos de su año más importante, del peso psicológico de la inactividad, del apoyo de la afición y del sueño intacto de tomar la alternativa.
En un balance de su temporada pasada, el joven reconoce que no todo fue perfecto. Pero sí destaca sobre todo su evolución “Cuando son tantos festejos la temporada se hace muy larga. Tuve un bajón a mitad de temporada y eso baja las expectativas, pero luego en septiembre se arregló. No fue una temporada redonda, pero me ha ayudado a madurar y a crecer como torero y como persona. Me ha servido para darme cuenta de que esto no es fácil y que tiene sus complicaciones”.
El aragonés ha pasado de la inercia del triunfo al olvido absoluto y el contraste con la situación actual es evidente. “Ahora mismo soy libre. Dejé a mi apoderado y es un momento duro. Pasar de torear tanto a tan poco el cuerpo lo extraña y la cabeza también. Levantarte para entrenar y sacrificarte cuesta el doble. Pero el sueño de ser matador de toros es lo que me mantiene vivo y motivado”, declara. La ruptura profesional con Andrés Sánchez asegura afrontarla “con ilusión, con la cabeza alta y teniendo fe de que todo llega”. Agradece el trabajo realizado durante estos años, pero asume que “todo llega a su fin” y que “estar a gusto y contento con la persona es lo principal”.
Ante esta sorprendente situación, el novillero reflexiona sobre el sector y dice que “La situación en la que estoy ahora es complicada. Yo esperaba por lo menos tener una alternativa o a principios de temporada alguna novillada. La etapa de novillero y matador de toros es independiente, pero al final el que queda primero en el escalafón podría tener un mínimo reconocimiento. Son complicaciones y situaciones que se podrían evitar, pero desgraciadamente tenemos que pagar por ello”.
El hecho de cargar con el peso emocional no ha de ser fácil y así lo declara El Mene cuando se abre y habla del lado más personal y del desgaste emocional que la situación le está suponiendo. “Creo que todos los toreros tenemos algún pensamiento así cuando se ponen las cosas difíciles. Ha habido momentos que he tenido hasta ataques de ansiedad, el estar parado ahora te revienta mental y psicológicamente. A nivel físico estoy más fuerte que nunca, porque no he dejado de entrenar, pero situaciones como estas te revientan” añade.
“La verdad es que me siento muy querido por ellos, es de agradecer. Agradezco también a los portales taurinos que me llaman para hacer entrevistas. No a todos les hacen entrevistas ni les llegan tantos mensajes, y en ese sentido me siento un privilegiado de que la afición me tenga en mente, aunque no esté en ninguna plaza” declara El Mene al hablar ante el refugio que ha encontrado en el aficionado.
Lejos de tirar el estoque, Iker Fernández asume este momento de espera con una mezcla de realismo y fe. Él mismo reconoce la dureza del momento —“mental y psicológicamente te revienta”—, pero también se siente respaldado por la afición, agradecido por cada mensaje y cada llamada, y convencido de que el esfuerzo terminará encontrando su sitio.
Aunque el teléfono no suena, él sigue entrenando sin perder la esperanza. Mientras los carteles se cierran sin su nombre, El Mene mantiene intacta la ilusión de cumplir su sueño y tomar la alternativa. Y si algo demuestra ahora el joven espada, es que su ambición no depende del ruido.

