Si bien es cierto que el día uno después de la antológica faena de Morante, se antojaba complicado, los toros presentados por la divisa salmantina tampoco ayudaron. Para la tan señalada, fecha de viernes de preferías, se presentaba un encierro de la ganadería salmantina que tantas alegrías venía dando en los últimos años en esta plaza. Si “ligerito” levantara cabeza y viese el comportamiento de sus hermanos… Quizás, lo del ligerito fuese un espejismo, pero lo que sí es cierto es que en la tarde de hoy se le dió una corrida que era un pozo sin fondo de mansedumbre y poca casta. Una innegable nobleza que presentaron los animales, emblema de la ganadería, acompañada de una falta inmensa de fuerzas y una mansedumbre muy acusada.
Abría la tarde una apático Alejandro Talavante el extremeño poco pudo lucirse ante un animal, que presentó muy pocas posibilidades pero bien es cierto que no mostró el ímpetu y las ganas por torear que sí, demostraron sus otros compañeros de terna la afición ya empieza a echar bastante en falta esa mejor versión de Talavante de los años 2017 ¿Dónde quedó esa mano izquierda de Talavante? ¿Dónde quedó ese concepto del toreo tan puro que atestiguaba el diestro extremo? Tas intentarlo por ambos pitones Alejandro Talavante abrevió la faena y y pasaportó rápido a un inservible toro.
En su segundo nada fue a mejor. Se pudo ver que aparte de haber sorteado el diestro extremeño el peor lote de la tarde, el público estuvo frío con él. Esa falta de transmisión tanto de los toros como del matador, dejaron su primera aparición dentro del abono maestrante muy deslucida.
Regresaba Roca Rey al coso maestrante tras cortar una oreja el pasado Domingo de Resurrección. En los primeros tercios el toro se mostró huidizo sin querer hacer caso a la capa del diestro peruano. Llegó Pablo Aguado para fijar el toro en su capa y darle un repaso por Verónica que encendieron a la Maestranza. La faena por momentos pareció empezar a coger vuelo. Pero cuando lo tendido empezaron a entusiasmarse el toro se rajó y adiós. Y con eso ya iban dos Toros demostrando el mismo comportamiento.
En su segundo, un toro bastante feo de pitones, consiguió inventarse una faena ante el toro más potable de la corrida. Por el derecho el toro parecía ir mejor por lo que Roca rey le encajó alguna gran serie muy ligada y de mucho mando. Por el izquierdo hubo que conformarse con una sola serie en la que demostró mando y llevó al toro bien pulseado. Un estocada y un acierto del puntillero al segundo intento, cuando el toro comenzaba a levantarse, fue suficiente para los tendidos que se llenaron suficientemente de pañuelos para que la petición fuese mayoritaria y le permitiese al diestro peruano pasear un apéndice que el presidente concedió cuando ya comenzaba el arrastre del toro.
Para Pablo Aguado salía en primer lugar el toro cafetero que nada tuvo que ver con aquel cafetero de Jandilla, un toro y una faena, que aún resuenan cuando se oye el nombre de Pablo Aguado. Un recibo capotero por templadisimas verónicas nos entusiasmó, nos ilusionó y también nos engañó. Talavante salió al kit por Verónica a las que Aguado replicó con unas escultóricas y ceñidas chicuelinas. En la muleta, el Toro fue efímero se rajó a las primeras de cambio y aguado intentó inventarse una faena sobre los tendidos 11 y 12 de sol consiguiendo sacar casi al hilo de la cornada algunos bellos muletazos entre huidas las toro, concluida la faena con una gran estocada al segundo intento, los tendidos quedaron enmudecidos ante tal mansedumbre exhibida.
Para cerrar la tarde, Pablo Aguado volvió a deleitar al público con su toreo interpretado por verónicas. En el caballo el toro comenzó a desilusionar entrando al peto con la cara muy alta. Comenzó la faena Pablo Aguado por doblones para que el toro humillase más de lo que había demostrado en el caballo. Siguiendo la tónica de la tarde, el Toro volvió a acusar la querencia a chiqueros y es ahí, donde el diestro sevillano tuvo que realizar su más que meritoria faena. Intentando sacar algo de donde no lo había fue prendido por el animal saliendo ileso del puntazo que lo elevó por los aires. Se fue arrebatado por la muleta y consiguió una gran serie por el pitón derecho que puso en pie al público de la Maestranza y hizo sonar los compases del pasodoble fiesta en la Caleta. Esa serie ligada quedó en un espejismo y el toro no se tragaba ni un pase más ,ante lo que Pablo, tan solo pudo dejar detalles de gran torería. Sonó el primer aviso y Pablo Aguado dejó una chocada en gran lugar, pero el Toro ya ha calculado en tabla. Tardó en echarse, y para colmo, el puntillero falló en numerosas ocasiones. Levantó al toro dos veces. Y tras el segundo aviso. Finalmente, el toro se atronó. Los pañuelos aparecieron en los tendidos, aunque la petición no fue atendida por el presidente. Tuvo Pablo que conformarse con una calurosa vuelta al ruedo ante un público que supo ver el toreo caro en un sinfín de mansedumbre.
FICHA DEL FESTEJO:
Real Maestranza de Caballería (Sevilla). Corrida de toros.
Toros de Domingo Hernández.
7ª de abono – 17 de abril
Alejandro Talavante : Silencio y Silencio
Roca Rey: Silencio y Oreja
Pablo Aguado: Silencio y Vuelta al Ruedo tras dos avisos
Entrada: Lleno de «NO HAY BILLETES «

