La actividad taurina sevillana empieza a ponerse en marcha y lo hace con movimiento en los corrales de la Real Venta de Antequera, donde ya han sido alojados los bueyes de la familia conocida como “Florito”, que aguardarán la llegada de las primeras corridas del ciclo. Su presencia marca el inicio práctico del calendario continuado en la Maestranza tras el festejo del pasado domingo y, al mismo tiempo, simboliza un cambio generacional dentro de una de las estirpes más reconocidas del campo bravo.
Después de décadas como mayoral en Madrid, Florito ha dado paso a su hijo, Álvaro Fernández, quien asume ahora el mando y la continuidad de un oficio heredado que combina experiencia, serenidad y profundo conocimiento del toro. La llegada de estos cabestros a Sevilla no responde únicamente a necesidades organizativas; también representa una forma tradicional de manejar y entender la lidia. El miércoles 8 de abril está previsto que comiencen a entrar las reses en este espacio, reabierto tras casi cuarenta años sin uso taurino. La Venta de Antequera volverá así a funcionar como punto de encuentro para profesionales y aficionados, con la previsión de recibir toros de nueve ganaderías destacadas como Miura, La Quinta, Núñez del Cuvillo o Fuente Ymbro.
La recuperación del recinto ha sido impulsada por el empresario José María Garzón, que ha defendido el proyecto como una manera de reactivar la tradición taurina en la ciudad después de casi cuatro décadas de ausencia. Además de albergar las corridas, el plan incluye tentaderos, actividades abiertas al público y facilidades para la visita, reforzando su vertiente divulgativa. Para ello, las instalaciones han sido renovadas en profundidad: se han acondicionado corrales, zonas de alimentación y básculas, junto con nuevas medidas orientadas a garantizar el bienestar y la seguridad de los animales.

Foto: Real Venta de Antequera
El componente institucional quedó reflejado en la presentación oficial del proyecto, a la que asistió el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, quien destacó el retorno de la actividad como un impulso cultural y económico, además de una reivindicación de la tauromaquia dentro del patrimonio sevillano.
Con los bueyes ya instalados y las instalaciones preparadas, la ciudad se dispone a recuperar una imagen que forma parte de su tradición. La reapertura de la Venta de Antequera y el relevo en la figura de Florito dibujan un inicio de temporada que combina herencia y renovación, con la mirada puesta en un ciclo que arranca cargado de simbolismo y expectativas.

