Una semana después de su clausura, las Colombinas dejan grandes triunfos, momentos para la reflexión y una afición entregada a La Merced.
Las Colombinas de 2026 ya son historia, pero la sensación que dejan en Huelva es la de haber vivido una feria taurina de esas que permanecen en la memoria. Una semana después de su clausura, el ambiente y los recuerdos siguen muy presentes, con una afición que ya mira con ganas hacia el próximo ciclo.
La feria arrancó con una clase práctica que volvió a ser un éxito, permitiendo a los aficionados descubrir y disfrutar de algunas de las futuras promesas del toreo. Una cita fundamental para seguir apostando por la cantera y que volvió a demostrar que Huelva tiene futuro. En esta cuarta edición de «Huelva Busca un Torero«, Juan Manuel Viruez se proclamó triunfador, confirmándose como uno de los nombres propios de una cita que sigue apostando por dar oportunidades a las nuevas generaciones.

La novillada, sin embargo, quedó empañada por la mala condición de las reses de Cochicho, que pusieron muy difícil cualquier posibilidad de triunfo. Pese a ello, Julio Norte, Carlos Tirado y Guillermo Luna mostraron buena disposición, entrega y ganas de aprovechar una oportunidad importante en una plaza como La Merced. Los novilleros estuvieron por encima de un material que no permitió mayores alegrías.

Después llegó la corrida de Miura, un festejo que siempre exige un esfuerzo añadido. Y si hay que poner el foco en alguien, ese es Alejandro Conquero. Volver a vestirse de luces después de un año y medio en blanco y hacerlo, además, ante toros de Miura, tiene un mérito enorme. Más aún cuando ese regreso se salda con una oreja. Un premio que debe valorarse de manera justa, debido a todo lo que había detrás de esa tarde.

El festejo dejó también uno de los grandes espectáculos de la feria en el tercio de banderillas. El Fandi y Manuel Escribano demostraron una capacidad extraordinaria, convirtiendo los palos en uno de los momentos de mayor intensidad de la tarde. Eso sí, los cinco pares colocados por El Fandi resultaron excesivos y quizá restaron naturalidad a un tercio que ya había alcanzado cotas muy altas de emoción.
La cuarta de abono tuvo como gran protagonista a Onírico, de Juan Pedro Domecq, indultado después de una actuación que despertó el entusiasmo de los tendidos. Sin embargo, para muchos, el indulto resultó algo excesivo. Una vuelta al ruedo habría sido un premio más justo para un animal que, además, apenas fue picado y cuya bravura en el caballo no pudo ser suficientemente contrastada.

Más allá del premio al toro, aquella tarde volvió a poner de manifiesto la capacidad y el valor de Roca Rey y David de Miranda, dos toreros que demostraron por qué ocupan un lugar destacado entre las figuras del toreo actual.
La tarde terminó con los tres matadores saliendo a hombros por la Puerta Grande, en una de esas jornadas que quedan grabadas en la memoria de una afición. Por el nivel de los toreros, la emoción vivida en el ruedo y la respuesta de los tendidos, la del 1 de agosto fue, sin duda, una de las mejores corridas que se recuerdan en Huelva en los últimos años.

La corrida de rejones fue, sencillamente, una auténtica fiesta del caballo. Las reses de Fermín Bohórquez ofrecieron posibilidades para el triunfo y permitieron que prácticamente toda la terna pudiera brillar. La novedad de contar con seis rejoneadores —Andy Cartagena, Diego Ventura, Andrés Romero, Guillermo Hermoso de Mendoza, Sebastián Fernández y Duarte Fernandes— aportó todavía más variedad a un festejo que tuvo en “Resultono”, el toro que correspondió a Sebastián Fernández, uno de sus grandes protagonistas.

Y entonces llegó el 3 de agosto, día grande de la capital onubense y jornada de clausura. Un cartel de máximas figuras, con Morante de la Puebla, Daniel Luque y David de Miranda, concentró todas las miradas. Especialmente por el regreso del maestro cigarrero a La Merced.
Pero la esperada conexión entre Morante y los tendidos onubenses volvió a no aparecer. Ante un manso toro de Cayetano Muñoz, el diestro apenas intentó hacer faena, una actitud que provocó una gran bronca de buena parte de la plaza. Una imagen que vuelve a dejar patente la distancia existente entre Morante y una afición de Huelva que esperaba mucho más de su regreso.

Daniel Luque, en cambio, estuvo sereno y supo conectar con los tendidos. El sevillano aprovechó especialmente las embestidas que le regaló el que, probablemente, fue el mejor toro de la tarde, el quinto, perteneciente a la ganadería de Santiago Domecq. Luque volvió a mostrar esa capacidad para entender los tiempos y las condiciones de los animales y convertirla en conexión con la plaza.

Pero la feria estaba reservada para un cierre a la altura de las expectativas. David de Miranda volvió a demostrar por qué es uno de los matadores del momento. El torero de Trigueros se metió en terrenos que muy pocos se atreverían a pisar ante otro manso de Cayetano Muñoz. Tanto, que el animal llegó a propinarle un varetazo a la altura de la femoral, provocando que la plaza quedara completamente enmudecida.
Por suerte, todo quedó en un susto. Y ahí apareció de nuevo el valor de David de Miranda: regresó a la cara del animal y continuó jugándosela para arrancarle las pocas embestidas que todavía podía ofrecer. Aquello terminó llevando al éxtasis a una plaza completamente entregada a su torero. La comunión entre David de Miranda y Huelva alcanzó su máxima expresión cuando el onubense cortó el rabo al último toro de las Colombinas.

Además, una de las grandes noticias fuera del ruedo fue la recuperación de la tradición de cantar “Por la bahía” durante la primera vuelta al ruedo de David de Miranda en la feria, el 1 de agosto. Un momento cargado de simbolismo que recuperó una de las señas de identidad más especiales de La Merced y que volvió a poner de manifiesto la conexión entre la afición onubense y uno de sus toreros más queridos.
Así se cerraron unas Colombinas históricas, con momentos para la reflexión, grandes actuaciones, decepciones, triunfos, emociones y, sobre todo, una afición que volvió a llenar La Merced de pasión. Ha pasado ya una semana desde aquel 3 de agosto, pero Huelva sigue hablando de su feria y, sobre todo, sigue teniendo ganas de más.
