La plaza de toros de Mérida se engalana para vivir una de las tardes más singulares de la temporada. Con el inconfundible recuerdo de su pasado como Emérita Augusta, el coso extremeño acoge un festejo donde la historia y la tradición taurina se dan la mano bajo una cuidada estética romana.
Abrirá la tarde el arte ecuestre de Marcos Bastinhas, encargado de poner el ritmo y la espectacularidad en el ruedo con su dominio de la doma y el temple a caballo. Tras él, el cartel apuesta por el clasicismo y el duende de Morante de la Puebla. El diestro sevillano buscará desplegar su toreo de pellizco y cadencia, una genialidad artística que encaja a la perfección en una plaza de hondas raíces clásicas.
ORDEN DE LIDIA:
- 1º: ‘Vingado’, nº 25, negro salpicado, 420 kg (Silva Herculano).
A portagayola recibió Marco Bastinhas al primer astado de la noche montando a su lusitano Danone. El jinete clavó con acierto el primer rejón de castigo, rubricando un buen segundo encuentro para el que sacó a Nesquik, de capa castaña.
En el tercio de banderillas el jinete luso se mostró algo impreciso. Para acortar los terrenos y dejar las banderillas cortas, confió en Primore, el cuarto caballo de su cuadra en pisar el ruedo. A continuación, saltaron a la arena los Forcados Amadores de Elvas para ejecutar la clásica tradición portuguesa, consumando una meritoria pega al primer intento.
Sorprendentemente, Danone volvió a salir al ruedo para el tercio de muerte. Bastinhas no estuvo acertado con el rejón definitivo; sin embargo, la evidente falta de casta y bravura del novillo propició que el animal terminara rindiéndose.
Aplausos
- 2º: ‘Novelero’, nº 72, castaño, 435 kg (Álvaro Núñez).
La noche de Morante de la Puebla comenzó con Novelero, el primero de su lote. El cigarrero se quedó sin opciones de lucimiento con el capote después de que el animal perdiera las manos y quedara visiblemente mermado. En el tercio de varas, Ángel Rivas administró un sutil puyazo para no castigar en exceso al astado. Destacó el tercio de banderillas, inaugurado con un gran par de Fernando del Toro, continuado con brillantez por José María Amores y cerrado de nuevo por el propio Del Toro.
En la muleta, la evidente falta de bravura, la escasez de fuerzas y la merma física de Novelero impidieron que la faena tomara vuelo. Tras intentarlo durante apenas tres series, el diestro se fue a por el acero para abreviar, despachando al segundo de la tarde con una buena estocada.
Palmas
- 3º: ‘Varado’, nº 24, cárdeno claro, 375 kg (Silva Herculano).
Montando a Último recibió Marco Bastinhas al tercero de la tarde, segundo de su lote. El rejoneador luso volvió a mostrarse desacertado en los primeros compases, viéndose obligado a buscar un segundo rejón de castigo tras fallar en su primer intento, cobrando finalmente dos. Para el tercio de banderillas sacó a Da Vinci, un equino cuyo desempeño en el ruedo no hizo honor a su nombre, aunque permitió al jinete dejar dos buenos pares consecutivos. La patente mansedumbre del astado y la inoperancia en la brega dilataron tanto el tercio que el pasodoble Manolete sonó en su práctica totalidad sin que se llegara a clavar la última farpa.
Con las banderillas cortas, Bastinhas recuperó algo de pulso a lomos de Newton. A continuación, saltaron al ruedo los Forcados, quienes brindaron la pega al maestro Morante de la Puebla. El novillo, totalmente vacío de casta, se negó a acometer, obligando al forcado de cara a provocar el encuentro y ser él quien prácticamente embistiera al animal para consumar la suerte.
El tramo final rozó el desastre. El luso dejó otras dos cortas antes de perfilarse con el rejón de muerte montando al propio Newton. Acertó al clavar, sí, pero ante un novillo que ya estaba totalmente aplomado y moribundo. Pese a ello, el animal no dobló, lo que obligó a recurrir al descabello, desatando los pitos en los tendidos. Tras escuchar un aviso, el novillo finalmente se echó, cerrando así un espectáculo dantesco en el tercero de la tarde
Pitos
- 4º: ‘Postinero’, nº 43, castaño bocidorado, 450 kg (Álvaro Núñez).
La magia del emperador de La Puebla se hizo presente en el cierraplaza con un extraordinario saludo capotero. A compás de verónicas y chicuelinas, el cante de Israel Fernández envolvió la plaza para rematar el recibo. El clasicismo continuó brillando con la ejecución del histórico salto a la garrocha previo al tercio de varas, cediendo el turno al picador Germán González. En el segundo tercio, destacó la labor de Juan José Domínguez tras dejar un gran par de banderillas.
El brindis no podía tener otro destinatario: Morante entregó la montera a Israel Fernández antes de iniciar su obra. Con series largas y de profundo trazo, la muleta del cigarrero fluyó al ritmo del quejío flamenco, regalando pasajes de una belleza sublime. El cenit de la faena llegó sobre la mano derecha, aprovechando la nobleza y el buen pitón de este segundo ejemplar de la divisa de Álvaro Núñez. Una auténtica delicia al alcance de unos pocos elegidos.
A la hora de la suerte suprema, Morante se fue a los medios. Tras un primer intento en el que el acero rebotó, volvió a entrar a matar para dejar una estocada media y tendida, teniendo que recurrir finalmente al descabello para pasaportar al último toro de la noche.
Ovación
- Sobrero de rejones: ‘Pantierno’, nº 84, castaño bragado meano, 425 kg (José Luis Pereda López).
- 1º Sobrero: ‘Encendido’, nº 30, castaño bocidorado, 485 kg (Manuel Calejo Pires).
- 2º Sobrero: ‘Postinero’, nº 15, colorado ojo perdiz, 475 kg (Manuel Calejo Pires).
FICHA DEL FESTEJO:
Plaza: Plaza de Toros del Cerro de San Albín, Mérida (Bádajoz)
Marcos Bastinhas: Aplausos/ Pitos
Morante de la Puebla: Palmas/ Ovación
