La Maestranza se preparaba para el regreso del Genio tras su obra magna el pasado jueves, la calima y el exceso de gin servían de acompañamiento para una tarde en la que nada hacía presagiar lo que iba a ser de esta.
Abrió la tarde Morante de la Puebla con un manojo de chicuelinas de exquisita factura, en las que parecía detener el tiempo al ceñirse al toro con una proximidad estremecedora, como si la embestida discurriera a cámara lenta. Remató con un quite espectacular, capote a la espalda, meciendo la acometida con una suavidad de muñecas que delataba el pulso torero del cigarrero.
Con la muleta inició la faena por doblones de mando. Probó al natural sin lograr en un primer momento calar en los tendidos; fue por el pitón derecho donde consiguió someter la embestida hasta casi diluir al toro en su toreo. Cuando parecía que la faena adolecía de profundidad por el izquierdo, rubricó una serie final, ya sin música, de naturales hondos y de gran pureza. Dejó una estocada rotunda.
Recibió al Borja Jiménez segundo con verónicas de gran temple, ganando terreno hacia los medios con autoridad y rematando con un soberbio lance a una mano que encendió los tendidos.
Brindó una faena asentada en la quietud, siempre ganándole pasos al toro y permaneciendo impávido cuando el animal rozaba la taleguilla. El astado ofrecía mejor condición por el derecho, por donde Borja Jiménez cuajó series de notable ligazón, alargando el muletazo con pulso y temple. Por el izquierdo, sin ser tan propicio, logró también momentos estimables.Mató de estocada caída y trasera, pero efectiva.
Tomás Rufo se enfrentó en su primero a un toro deslucido que apenas permitió «torear». Aun así, dejó alguna serie meritoria al natural, toreando con parsimonia para acompasarse a la condición del animal. La estocada, bien colocada, resultó muy eficaz.
El cuarto salió suelto y correoso, sin que los peones ni el propio Morante lograran fijarlo en el capote. Cuando el diestro quiso intervenir para desplegar su inigualable toreo de capa, fue prendido en los medios, sufriendo una fea voltereta a la altura del glúteo.
Herido lo trasladan hacia la enfermería mientras un silencio desolador se adueñaba de los tendidos. Tras una lidia caótica al compás de un murmullo incesante proveniente de los tendidos con la incógnita sobre el estado de Morante, Borja Jiménez tomó la responsabilidad y, tras el brindis, inició la faena de rodillas, firmando series de gran calado por el pitón derecho y una de especial brillantez por el izquierdo.Falló con los aceros —dos pinchazos antes de la estocada— y dio una vuelta al ruedo. El acero le privó de una posible Puerta del Príncipe.
El quinto que corría a cargo de Tomás Rufo hubo de ser devuelto por presentar el pitón derecho partido, saliendo en su lugar el sobrero, “Mariposo”, número 150, un toro justo de fuerzas y escasa clase.
Comenzó la faena en los medios, citando de lejos y de rodillas. Hasta ahí llegó el toro, que no le permitió ligar ninguna serie ni construir una faena, alargó en exceso un trasteo que no tomó vuelo. Dejó una estocada caída.
Cerró la tarde Borja Jiménez recibiendo a portagayola al último, en un lance de enorme compromiso en el que el toro pasó ceñidísimo. Continuó de rodillas, en actitud arrebatada, antes de brindar al público.
Ya en los medios, se mantuvo firme y estoico, ligando una serie completa sin enmendarse, con pases por la espalda y derechazos de gran exposición. Al natural alcanzó cotas de gran pureza, llevando al toro muy toreado, con la mano baja y profundo trazo. Mató de estocada tendida.
FICHA DEL FESTEJO:
Real Maestranza de Caballería (Sevilla)
Toros de Hnos García Jiménez-Olga Jiménez
20 de Abril – 10ª de Abono
Morante de la Puebla: Oreja, Herido
Borja Jiménez: Oreja, Vuelta al Ruedo y Oreja.
Tomás Rufo: Silencio y Silencio
Entrada: Lleno de «No Hay Billetes»
Incidencias: Morante de la Puebla resultó herido durante el primer tercio de la lidia de su segundo toro
Parte facultativo


