Morante de La Puebla dejó pasajes de sublime belleza al compás del flamenco en el cierraplaza, contrastando con la aciaga y protestada actuación del rejoneador Marco Bastinhas ante un lote vacío de casta.
A portagayola recibió Marco Bastinhas al primer astado de la noche montando a su lusitano Danone. El jinete clavó con acierto el primer rejón de castigo, rubricando un buen segundo encuentro para el que sacó a Nesquik, de capa castaña. En el tercio de banderillas el jinete luso se mostró algo impreciso. Para acortar los terrenos y dejar las banderillas cortas, confió en Primore, el cuarto caballo de su cuadra en pisar el ruedo. A continuación, saltaron a la arena los Forcados Amadores de Elvas para ejecutar la clásica tradición portuguesa, consumando una meritoria pega al primer intento. Sorprendentemente, Danone volvió a salir al ruedo para el tercio de muerte. Bastinhas no estuvo acertado con el rejón definitivo; sin embargo, la evidente falta de casta y bravura del novillo propició que el animal terminara rindiéndose.
La noche de Morante de la Puebla comenzó con Novelero, el primero de su lote. El cigarrero se quedó sin opciones de lucimiento con el capote después de que el animal perdiera las manos y quedara visiblemente mermado. En el tercio de varas, Ángel Rivas administró un sutil puyazo para no castigar en exceso al astado. Destacó el tercio de banderillas, inaugurado con un gran par de Fernando del Toro, continuado con brillantez por José María Amores y cerrado de nuevo por el propio Del Toro. En la muleta, la evidente falta de bravura, la escasez de fuerzas y la merma física de Novelero impidieron que la faena tomara vuelo. Tras intentarlo durante apenas tres series, el diestro se fue a por el acero para abreviar, despachando al segundo de la tarde con una buena estocada.
El tercer capítulo rozó el esperpento. Montando a Último recibió Bastinhas al segundo de su lote, volviendo a mostrarse desacertado en los primeros compases y viéndose obligado a buscar un segundo rejón de castigo tras fallar en su primer intento. Para el tercio de banderillas sacó a Da Vinci, un equino cuyo desempeño no hizo honor a su nombre, aunque permitió al jinete dejar dos buenos pares. La patente mansedumbre del astado y la inoperancia en la brega dilataron tanto el tercio que el pasodoble Manolete sonó en su práctica totalidad sin que se llegara a clavar la última farpa. Con las cortas a lomos de Newton, llegaron los Forcados, quienes brindaron a Morante de la Puebla. El novillo, totalmente vacío, se negó a acometer, obligando al forcado de cara a prácticamente embestir él mismo al animal para consumar la suerte. En la muerte, el luso cobró el rejón ante un astado estático y moribundo que se negó a doblar, obligando a recurrir al descabello entre los pitos de los tendidos. Tras escuchar un aviso, el novillo se echó, cerrando un espectáculo dantesco.
La magia regresó para cerrar la noche. Apareció el emperador de La Puebla para dejar un extraordinario saludo capotero frente al último de la divisa de Álvaro Núñez. A compás de verónicas y chicuelinas, el cante de Israel Fernández envolvió la plaza. El clasicismo continuó brillando con la ejecución del histórico salto a la garrocha previo al tercio de varas, cediendo el turno al picador Germán González, seguido de un gran par en banderillas de Juan José Domínguez.
Morante entregó la montera a Israel Fernández antes de iniciar su obra. Con series largas y de profundo trazo, la muleta del cigarrero fluyó al ritmo del quejío flamenco, regalando pasajes de una belleza sublime, especialmente al natural y aprovechando la nobleza y el buen pitón derecho del cierraplaza. Una auténtica delicia al alcance de unos pocos elegidos. A la hora de la verdad, Morante se fue a los medios. Tras un primer pinchazo en el que el acero rebotó, volvió a perfilarse para dejar una estocada media y tendida, recurriendo finalmente al descabello para poner el broche definitivo a la velada.
FICHA DEL FESTEJO:
Plaza: Plaza de Toros del Cerro de San Albín, Mérida (Bádajoz) Tres cuartos de entrada
Marcos Bastinhas: Aplausos/ Pitos
Morante de la Puebla: Palmas/ Ovación
