Llegó el día de San Juan y la Plaza Nueva de Badajoz ansia la llegada al coso extremeño de tres máximas figuras del toreo como son José Antonio Morante de la Puebla, Alejandro Talavante y David de Miranda. A continuación te contamos en directo el desenlace de esta tarde de altos vuelos.

1º Nº 12. MERENGUE. Negro. 532 kg. 10/21 (Morante de la Puebla)
El de la Puebla del Río firmó una obra de bellísima factura de principio a fin, enraizada en el clasicismo y el sabor de la mejor tauromaquia. Recibió al astado con un ramillete de chicuelinas excelsas, mecidas y de mano baja, que encendieron los tendidos desde los primeros compases. No se quedó ahí el magisterio de capa; para llevar al toro al caballo en el segundo encuentro, Morante dibujó una serie de delantales de muchísimo nivel, con una apostura y una torería descomunales. Tras ello, el astado rompió con fijeza y galope en un magnífico tercio de banderillas que terminó de encumbrar la atmósfera de la tarde. Ya con la muleta, la faena tuvo el aroma de las grandes citas, basando el trasteo en dos series antológicas que resultaron ser la cumbre de la naturalidad, la profundidad y el compás. El embroque tuvo el duende de su firma, templando la embestida con una soberbia economía de movimientos, para terminar abrochando la obra con unos molinetes de cartel de toros, plenos de gracia, que terminaron de rendir la plaza a sus pies. Sin embargo, el broche con los aceros emborronó el triunfo; tras enterrar una media estocada, el diestro tuvo que recurrir al descabello para poner fin a la vida del astado, enfriando la petición en los tendidos.

Ovación
2º Nº 40. REBUJINO. Colorado. 530 kg. 04/22 (Talavante)
No terminó de romper Alejandro Talavante en el tercio de capa de salida, donde el inicio resultó más reservado, pero el extremeño se vino arriba tras el primer puyazo al dibujar un vistoso quite por chicuelinas que espoleó los ánimos. Posteriormente, Javier Ambel firmó un tercio de banderillas de máxima categoría, asomándose al balcón con torería y viéndose obligado a desmonterarse para saludar una gran ovación. Ya con la muleta en la mano, Talavante cuajó una gran faena por el pitón derecho de principio a fin, toreando con temple y ligazón al segundo de la tarde, aunque se topó con mayores dificultades al intentar buscar el pitón izquierdo de su oponente. El epílogo de la obra estuvo emborronado por las armas de matar; tras una primera mala estocada, escuchó el primer aviso presidencial, teniendo que sobar al astado antes de recetar una segunda gran estocada que, si bien fue fulminante, le privó de pasear algún premio, quedando todo en una cariñosa y gran ovación desde el tercio.

Ovación
3º Nº 39. CORREGIDO. Negro listón. 523 kg. 03/22 (David de Miranda)
David de Miranda cuajó un exquisito tercio de capa para recibir a su primer oponente, lanceando con suavidad y meciendo los brazos con prestancia antes de conducir al astado al caballo con absoluta maestría, donde se recetaron dos grandes puyazos. Sin embargo, el verdadero éxtasis en los tendidos llegó en el tercio de quites, momento en el que el onubense se plantó firmemente en la arena para firmar una serie de gaoneras antológicas que pusieron la plaza en pie. Con la muleta, De Miranda estructuró una faena de máxima entrega y dimensión a este tercero de la tarde, basando el trasteo en tres series antológicas por abajo, plenas de quietud, valor y un temple mayúsculo que terminaron por desbordar la pasión en los tendidos. Tras un certero espadazo, rodó el toro sin puntilla, permitiéndole descorchar el marcador de la función al cortar las dos primeras orejas de la tarde.

Dos Orejas
4º Nº 38. LIMPIADOR. Castaño. 509 kg. 03/22 (Morante de la Puebla)
Parecía que Morante de la Puebla iba a acariciar de salida la embestida con la seda de su capote, sugiriendo los primeros compases de su personalísimo concepto, pero el cuarto de la tarde, desentendido y falto de entrega en los primeros tercios, impidió el lucimiento y la prestancia que hubiese deseado el diestro cigarrero. La frialdad del astado no auguraba grandes empresas, pero la tarde cambió de rumbo tras un gran tercio de banderillas, donde la cuadrilla anduvo solvente, asomándose al balcón con torería y ganándole la cara al toro con eficacia para romper la apatía de los tendidos. Fue entonces cuando Morante, tirando de raza, magisterio y un oficio impecable, se inventó una faena de muchísimo nivel.
A pesar de que el oponente no colaboró en absoluto, midiendo sus arrancadas y buscando la defensiva, la inteligencia del torero logró imponerse a las nulas facilidades del animal. A base de colocación, mimo y de limar las asperezas del de luces, consiguió armar un trasteo de enorme calado que conectó de lleno con la sensibilidad de los aficionados, quienes supieron valorar la pureza y el esfuerzo de cada muletazo. Tras un certero y efectivo espadazo que mandó al toro a las mulillas sin dilación, la plaza reconoció de forma unánime el mérito y la torería de la obra, concediéndose una oreja de indiscutible peso.

Oreja
5º Nº 15. REVOLTOSO. Negro listón. 545 kg. 10/21 (Talavante)
Comenzó Alejandro Talavante la lidia de su segundo oponente con una mezcla de torería y maestría con el capote, meciendo los brazos para firmar unas excelentes chicuelinas que despertaron los olés en los tendidos. Sin embargo, la tensión se apoderó de la plaza cuando el quinto de la tarde, enterado y con violencia, remató con tremenda fuerza y reventó las tablas, generando un monumental susto en el callejón. Tras el percance y las pertinentes reparaciones, las aguas volvieron a su cauce gracias a la solvencia de la cuadrilla del extremeño, que volvió a asomarse al balcón con torería para dejar buenas banderillas y firmar una lidia muy seria.
Con la muleta, Talavante apostó fuerte desde el primer segundo y comenzó la faena de rodillas, encendiendo la mecha de la emoción en una apertura de alto voltaje. A partir de ahí, el diestro estructuró una faena de muchos matices por el pitón derecho, templando la embestida y midiendo los tiempos con inteligencia, para después consagrar el trasteo al natural. Por el pitón izquierdo llegó la cumbre de la obra, toreando de cabo a rabo con una profundidad, largura y largura que terminaron de someter al astado. Para rubricar la gran labor en este penúltimo de la tarde, recetó una media estocada en buen sitio pero de fulminante efecto, lo que desató la petición unánime y le permitió pasear una oreja de ley.

Oreja
6º Nº 25. MANCHEGUITO. Negro. 549 kg. 03/22 (David de Miranda)
No pudo cuajar David de Miranda al cierraplaza con el capote, un astado de salida suelta que no se prestó al lucimiento y obligó al de Trigueros a justificarse con oficio. La tensión volvió a adueñarse de la plaza y el tendido se heló por completo cuando este sexto de la tarde derribó con violencia a Rafael Carbonell en un aparatoso encuentro; finalmente, tuvo que ser el guardapuertas Paco Félix quien se encargara de picar a este «Manchuguito».
Tras el accidentado tercio de varas, De Miranda cogió la muleta dispuesto a no dejarse ganar la pelea por el triunfo. Estructuró una faena de gran nivel y tremenda firmeza, plantándole cara a las complejidades del astado, aunque el trasteo acusó un tono menor que la apoteosis de su primera actuación debido a las cambiantes condiciones del animal. Aún así, la entrega del onubense mantuvo el interés en los tendidos de principio a fin, haciendo sonar los aplausos del respetable que supo reconocer el mérito de la lidia. Tras un rotundo y efectivo remate con los aceros, la plaza se tiñó de blanco en una petición unánime, lo que le permitió pasear dos orejas de este último astado, un premio que elevaba a cuatro los apéndices de su cuenta particular y le abría de par en par, y por la vía del clamor, la gran Puerta Grande.
Ovación
Morante de la Puebla: Ovación/Oreja
Alejandro Talavante: Ovación/Oreja
David de Miranda: Dos Orejas/Ovación