
Gran tarde de rejoneo la vivida en la Plaza Nueva con motivo de la primera de abono. La terna de caballeros logró imponer su magisterio y conectar con fuerza con los tendidos extremeños frente a un encierro de Romão Tenorio que ofreció un juego variado. Diego Ventura firmó la actuación más rotunda del festejo tras cuajar una obra de arte al quinto de la tarde, al que banderilleó sin cabezada desatando la locura en Badajoz. Junto a él, Guillermo Hermoso de Mendoza demostró una gran madurez y firmeza para abrir la Puerta Grande tras desorejar al sexto, mientras que Rui Fernandes paseó un apéndice de peso tras una exhibición de alta equitación y la espectacular presencia de los forcados.
Le costó un mundo a Rui Fernandes fijar la embestida del primero de Romão Tenorio. El astado salió suelto y distraído, lo que complicó el inicio de la faena y obligó al caballero portugués a emplearse a fondo para clavar un primer rejón de castigo que cayó defectuoso.
En el tercio de banderillas, a lomos de Hquiebros, la primera ejecución resultó baja, pero Fernandes rectificó de inmediato en la segunda intentona, batiendo al pitón contrario con pureza y dejando un palo de excelente factura. La faena rompió a mayores con la salida de El Dorado. Con este caballo llegaron los momentos más artísticos de la tarde; el luso cuajó filigranas de alta escuela y templó los viajes del astado, conectando con fuerza con el público extremeño. En el último tramo, Fernandes dejó cuatro banderillas cortas de mucho mérito. Entre el tercer y el cuarto palo se vivió el momento más emocionante de la lidia con la intervención de los forcados, que realizaron la pega con enorme valentía. Lamentablemente, el jinete emborronó su notable labor con los aceros. El rejón de muerte no fue bueno y Fernandes tuvo que recurrir al descabello de manera reiterada, perdiendo cualquier opción de trofeo.
Compareció Diego Ventura en segundo lugar frente a un astado que transmitió desde su salida. El jinete hispano-luso paró al toro con torería y dejó dos grandes rejones de castigo de inicio a lomos de su caballo Querido, templando la embestida a milímetros de la cabalgadura con una limpieza absoluta.
En el tercio de banderillas, el nivel de la faena siguió subiendo de tono. Ventura sacó en primer lugar a Quirico, con el que firmó dos soberbios pares batiendo en el mismo estribo y arrastrando las embestidas con enorme ajuste. Para finalizar el tercio, confió la lidia a Nómada, uno de los caballos preferidos de su cuadra. El bello ejemplar de pelaje bayo demostró una maestría incondicional, toreando con el pecho y provocando la arrancada del astado en las cercanías. Para el epílogo de la faena, Ventura exhibió una increíble destreza en la colocación de las banderillas cortas y los florines. Coronó su gran obra con un fulminante rejón de muerte en la suerte de recibir. El público extremeño pidió con fuerza los trofeos y el palco concedió las dos primeras orejas de la tarde.

Salió el tercero de la tarde, de nombre Ximenes, un astado noble al que Guillermo Hermoso de Mendoza paró con torería. Al igual que Ventura en el turno anterior, el joven jinete navarro anduvo impecable de salida y clavó dos buenos rejones de castigo a lomos de Nómada, midiendo el castigo que requería el animal.
En banderillas, el de Estella basó el inicio del tercio en las virtudes de Navegante, uno de los caballos predilectos de la casa Hermoso de Mendoza, con el que firmó pasajes de mucha elegancia y ajuste. Continuó la lidia a lomos de Ecuador, manteniendo el nivel de la faena y clavando arriba antes de dar por finalizado su tercio de banderillas. Fue en ese instante cuando hicieron acto de presencia los forcados de Coruche, logrando una meritoria pega que volvió a entusiasmar a los aficionados extremeños. Para el tramo final, Hermoso de Mendoza dejó una buena serie de banderillas cortas, picando el orgullo de los tendidos. A pesar de que falló con el primer rejón de muerte, la firmeza de su obra y el acierto en el segundo intento bastaron para que el público solicitara con fuerza el trofeo, permitiendo al navarro pasear una oreja de peso.
Continuó la buena tónica de sus dos compañeros de cartel Rui Fernandes para parar al cuarto de la tarde, de nombre Garboso. El rejoneador luso anduvo lidiador de salida y dejó dos certeros rejones de castigo sobre la cabalgadura, templando la franca acometida del astado.
En banderillas, Fernandes cimentó una faena de altos vuelos. Cambió de montura para sacar a El Dorado, con el que cuajó un soberbio par batiendo en la misma cara del toro. Posteriormente, sacó a Quito para clavar las dos banderillas restantes de este tercio, manteniendo la intensidad. El momento cumbre de la lidia llegó al sacar a Qdorado para colocar un par a dos manos; la ejecución resultó impecable y puso a gran parte de la plaza de Badajoz en pie. Las banderillas cortas llegaron a lomos de este mismo y vistoso caballo de pelaje tordo, manteniendo al público metido de lleno en la faena. Para el último tercio, Fernandes montó a Iceberg para pasaportar al animal. A pesar de que falló dos veces con el rejón de muerte antes de enterrar el acero definitivo, la fuerte petición de los tendidos fue atendida por el palco para concederle una merecida oreja.
Comenzó con destreza y sinceridad Diego Ventura la lidia del quinto de la tarde, de nombre Urdido. Sobre Castizo paró al de Romão Tenorio con suma torería, templando de salida para después iniciar el tercio de banderillas a lomos de Nómada, con el que consiguió frenar y templar la codiciosa embestida del astado.
A partir de ahí, arrancó lo que un buen aficionado busca en una tarde de rejones: la torería, la raza, la clase y ese punto de genialidad en la lidia donde Diego Ventura es un auténtico experto. Este tercio de banderillas quedará guardado para el recuerdo de la afición extremeña. El delirio absoluto llegó en la última banderilla, cuando el jinete decidió quitarle la cabezada a su montura; un desplante de máxima transmisión que puso patas arriba la Plaza Nueva de Badajoz. El epílogo mantuvo la misma genialidad. Ventura recetó un impecable rejón de muerte que tumbó sin puntilla a Urdido. El público, entregado, asimiló la obra pidiendo con fuerza el rabo, premio que finalmente el palco no concedió, quedando el triunfo en dos orejas de clamor.
Con una manera firme frenó Guillermo Hermoso de Mendoza al sexto de la tarde. El joven jinete navarro anduvo muy mandón desde el saludo, demostrando una gran madurez y cabeza fría para fijar y templar las bruscas condiciones del animal en los primeros compases.
En banderillas, las cosas no comenzaron con fluidez y le costó animarse al de Estella en los dos primeros encuentros. Sin embargo, en la tercera banderilla llegó el éxtasis en los tendidos gracias al cambio de caballo; sacó a Berlín para intentar encauzar la lidia y el tercio rompió a mayores con la elegancia habitual de esta montura. El tramo final del tercio se tornó complicado, ya que Xarepe no ayudó en absoluto frente a un toro que empezó a defenderse y a quedarse corto. Hermoso de Mendoza tiró de recursos y continuó la tónica de la faena con las banderillas cortas, metiéndose en los terrenos del astado para asegurar los embroques. De inmediato se fue a por el rejón de muerte y, tras un certero rejonazo, logró pasaportar al animal con rapidez. La vibrante faena y la entrega del navarro calaron hondo en el respetable, que exigió con fuerza los trofeos, permitiendo a Hermoso de Mendoza pasear dos orejas y acompañar a Ventura en la salida a hombros.

FICHA DEL FESTEJO:
Plaza Nueva de Badajoz (Badajoz)- Corrida de rejones- 1ª de abono Feria de San Juan
Entrada: Media plaza
Toros de Romao Tenorio
Rui Fernandes: Silencio/Oreja
Diego Ventura: Dos orejas/ Dos Orejas- Puerta Grande
Guillermo Hermoso de Mendoza: Oreja/ Dorejas- Puerta Grande