La mañana en la Plaza de Toros de Olivenza no fue un trámite más en el calendario, sino una reafirmación del futuro de la tauromaquia en su 35º aniversario. Borja Jiménez, David de Miranda y el salmantino Marco Pérez protagonizaron un festejo cargado de matices, donde la técnica, el hieratismo y la épica se entrelazaron para deleite de la afición.
Borja Jiménez abrió la mañana con un ejemplar de La Ventana del Puerto al que recibió con verónicas de mucho temple. Tras un quite por chicuelinas y un inicio de faena por pases cambiados, el sevillano demostró un oficio impecable para sostener la embestida de un animal que se fue agotando. Su capacidad para administrar los tiempos le valió la primera oreja. Con el cuarto, un toro de Domingo Hernández que flaqueó por momentos, Jiménez volvió a tirar de maestría y pulso, especialmente al natural, paseando un segundo trofeo que certificó su regularidad y profesionalismo.

Por su parte, David de Miranda firmó los momentos de mayor plasticidad y mando. Su primero, un colorado de Domingo Hernández, permitió al onubense lucirse en un quite por saltilleras que dejó al público sin aliento. La faena de muleta, iniciada con estatuarios de una quietud asombrosa, fue un ejercicio de pureza y temple. Pese a pinchar inicialmente, la calidad de su obra fue tal que paseó las dos orejas mientras el toro era premiado con la vuelta al ruedo. En el quinto, un ejemplar brusco que llegó a derribar al caballo, Miranda mantuvo su firmeza característica, saludando una ovación desde el tercio.

La nota de dramatismo y épica absoluta la puso el salmantino Marco Pérez. Tras cortar una oreja de peso al tercero de la mañana a base de entrega, llegó el sexto, un toro que lo prendió de manera dramática durante un quite por gaoneras. El susto encogió los corazones, pero el espada, tras pasar por la enfermería, regresó al ruedo en un gesto de pundonor heroico. De rodillas y con una determinación inquebrantable, cuajó una faena de gran trazo y valor que culminó con una estocada volcándose sobre el morrillo. Las dos orejas concedidas fueron el premio a una mañana de entrega total.

Olivenza volvió a ser el escaparate perfecto para tres nombres que, por distintas vías, prometen ser los grandes animadores de esta temporada 2026.

