El próximo 16 de julio se celebrará la esperada final del ciclo de promoción, una cita en la que se lidiarán novillos de la ganadería de Gabriel Rojas. La empresa Lances de Futuro ha definido el cartel de esta gran final a través del veredicto del jurado. Los elegidos para disputarse el triunfo son Israel Guirao, Manuel León y Armando Rojo, tres jóvenes espadas que han justificado con creces su presencia para esta decisiva tarde.
En la noche de ayer, 9 de julio, Israel Guirao, de la Escuela Taurina de Valencia, volvió a dejar patente la enorme solidez que ha mantenido durante todo el certamen. Es un torero que conecta rápidamente con los tendidos, combinando la entrega de iniciar y rematar sus faenas de rodillas con un toreo fundamental de mucha pureza. Aquella tarde se gustó manejando el capote y, ya con la sarga, exhibió un concepto muy asentado. Brilló especialmente en el toreo al natural, firmando varias series de notable calidad y temple. Una fuerte ovación reconoció su importante labor, viéndose privado de un triunfo mayor únicamente por un pinchazo previo a la estocada.

Por su parte, el cacereño Manuel León selló su pase a la final el 25 de junio frente a ‘Reglamento’, de Polo Sáiz. Su actuación estuvo marcada por una mezcla de valor heroico y clasicismo. Demostró una encomiable disposición al irse a recibir a su oponente a porta gayola, resolviendo con firmeza un trance complicadísimo en el que el eral se frenó y estuvo a punto de arrollarlo. En la muleta, a pesar de su lógica falta de oficio, compuso maravillosamente la figura. Tras un inicio con ayudados por alto de rodillas de mucho gusto, corrió la mano con largura y ligó tandas en redondo de excelente factura ante un animal noble y con clase. Dejó una estocada entera que le valió una clamorosa vuelta al ruedo tras aviso.

Completando la terna, Armando Rojo aseguró su sitio esa misma tarde del 25 de junio dejando muestras de un concepto encajado, mandón y con el inconfundible sabor de su tierra cigarrera. Aunque el eral no le permitió estirarse a la verónica de salida, el novillero sorprendió a todos en el inicio de faena yéndose a los medios para cuajar una soberbia tanda de derechas, muy ligada y templada, que abrochó con un grandioso trincherazo por bajo. Mostró gran capacidad lidiadora ante un novillo que tuvo movilidad, pero que resultó exigente al soltar demasiado la cara y enganchar los engaños. Tras dejar pasajes de mucho mérito también al natural, perdió los trofeos por su fallo con la espada, escuchando una ovación tras aviso.

A modo de balance, es preciso reconocer que las novilladas de este ciclo en su conjunto no han terminado de romper ni han logrado desatar grandes pasiones en los tendidos. Ha sido una fase clasificatoria de sensaciones frías en la que ha costado mantener la intensidad y la vibración tarde tras tarde. Sin embargo, ante este panorama de altibajos, el jurado ha estado plenamente a la altura de las circunstancias. Lejos de dejarse llevar por el triunfalismo fácil, los favoritismos o el eco de trofeos menores, han sido justos y han dictaminado una sentencia intachable. Han sabido cribar con rectitud para premiar la solidez incontestable de Guirao, la pureza heroica de León y el regusto encajado de Rojo. Un fallo inobjetable que hace justicia a lo sucedido en el ruedo y pone en el cartel a quienes verdaderamente han aportado los argumentos de mayor peso, dejando todo dispuesto para una final que ahora sí promete emociones fuertes.
