José Miguel Arroyo, Joselito: «Lo que llevas dentro, lo llevas»

José Miguel Arroyo, Joselito: «Lo que llevas dentro, lo llevas»

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Joselito reflexiona sobre el toro, el toreo y la necesidad de buscar la verdad más allá de la técnica y la repetición.

Hay conversaciones que trascienden la propia entrevista. No tanto por las respuestas que uno espera encontrar, sino por aquellas que obligan a seguir pensando cuando el teléfono ya se ha colgado. Hablar con José Miguel Arroyo, Joselito, es precisamente eso: una conversación sobre toros que termina hablando de la vida, de la personalidad, del arte, de la picaresca, del esfuerzo y de aquello que cada hombre lleva dentro.

Después de escribir sobre la necesidad de recuperar la casta, la emoción y la épica en el toro, y de cuestionar esa idea tan extendida de que el público quiere un toro excesivamente toreable, repetidor y previsible, quise conocer la opinión de alguien que ha vivido el toreo desde dentro y que conoce bien la diferencia entre torear correctamente y dejar algo en el alma del que mira.

Joselito habla sin artificios. Quizá porque su manera de entender la vida se parece bastante a su manera de entender el toreo: sin demasiados adornos y buscando siempre la verdad.

P: En los últimos artículos que he escrito hablaba precisamente de la falta de casta, de emoción y de épica en el toro actual. ¿Cómo ves al toro de hoy?

«El toro de hoy es probablemente el más bravo de la historia, pero también es el más toreable. Se ha conseguido una capacidad de embestir y de repetir extraordinaria».

P: ¿Y crees que esa evolución tiene también alguna consecuencia?

«El toreo se ha hecho muy técnico. Antes había más candidez, más inocencia. Y esa inocencia hacía que muchas veces se toreara con una pureza mayor. Ahora sabemos demasiado. Hay mucha técnica, mucho conocimiento, mucha preparación, pero quizá se ha perdido parte de aquella naturalidad.»

Joselito
Foto: De Sol y Sombra

P: En los últimos artículos que he escrito hablaba también de que quizá hay menos personalidad en los toreros. ¿Crees que es así?

«Sí. Puede ser. Pero yo creo que también tiene que ver con los tiempos que corren. A lo mejor hoy se crean personas con menos personalidad. Antes había más personajes».

P: Siempre se ha dicho que Andalucía tiene una relación especial con el arte. ¿Crees que el lugar donde uno nace influye en la personalidad y, por tanto, en el arte de un torero?

«No. ¿Cómo va a influir? Si eres de China y llevas eso dentro, lo llevas. El arte lo tienes o no lo tienes».

P: Pero, maestro, la mayoría de los toreros de arte han salido de Andalucía…

«Sí, pero porque el toreo se ha desarrollado mucho más por la zona sur de España. Eso no quiere decir que no haya habido toreros castellanos con muchísimo arte. Los ha habido. El lugar donde naces no te da el arte. Lo que llevas dentro es lo que cuenta».

Joselito

P: Entonces, ¿El arte es algo que nace de dentro?

«Claro. Y además el arte no es solamente hacer las cosas bien. El arte es expresar y transmitir sentimientos. Cuando un torero consigue transmitir lo que lleva dentro, eso llega al público. Y eso es lo verdaderamente grande».

P: ¿Y qué queda de todo eso cuando se termina una carrera?

«Lo que queda es lo que has transmitido. Las orejas, los números, las estadísticas… todo eso pasa. Lo que permanece es lo que has dejado en el alma de la gente. Eso es lo verdaderamente importante».

P: Hay muchos chavales que quieren ser toreros, pero hoy, si no tienen recursos económicos, lo tienen muy difícil. Tienen que pagar entrenamientos, tentaderos, desplazamientos… y si no pueden torear ni matar reses a puerta cerrada, competir con quien sí tiene esas posibilidades parece casi imposible.

«No. Yo creo que el que lo lleva dentro, tarde o temprano, rompe. Si de verdad quiere ser torero y pone empeño, lo consigue. Aunque su padre sea albañil. Y al contrario: puede tener todas las condiciones, puede tener un padre ganadero o una familia relacionada con el mundo del toro, y si no lo lleva dentro, no llega».

P: Es decir, que las circunstancias pueden facilitar el camino, pero no pueden fabricar al torero.

«Exactamente. Pueden ayudarte, pero no pueden darte lo que no tienes. Si lo llevas dentro y tienes voluntad, al final encuentras el camino».

Joselito

P: Maestro, siempre me gusta hablar con usted porque transmite sencillez, autenticidad y pureza, algo que se percibe incluso a través del teléfono. Muchas gracias.

«Bueno, eso es fruto de mi trayectoria vital. Yo soy así».

Y quizá esa última respuesta explique muchas de las anteriores. Porque detrás del torero hay una persona que ha conservado algo difícil de encontrar: la capacidad de hablar sin necesidad de adornarse.

Nos despedimos con la promesa de volver a hablar y de vernos, con esa sensación que dejan algunas conversaciones cuando el teléfono se apaga: haber hablado de toros, pero también de algo mucho más profundo.

De las ciudades que cambian, de una afición que se transforma, de los jóvenes que se acercan a las plazas y de la esperanza de que el público termine convirtiéndose en aficionado. Del toro más bravo y, al mismo tiempo, más toreable de la historia. De la personalidad, de la verdad y de ese misterio llamado arte que, cuando es auténtico, no necesita estadísticas para permanecer.

Porque, al final, quizá todo vuelva a aquella primera idea: lo que uno lleva dentro, lo lleva.

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