Utrera abrió sus puertas a una tarde de añojos con sello de la ganadería de Diego Curiel. Cinco jóvenes novilleros se midieron al astado con distinta fortuna, pero todos con el mismo denominador común: las ganas de triunfar. La tarde deparó dos orejas, emoción en el tendido y algún que otro susto sobre el albero. El toreo joven tiene nombre, y parte de él reside en la provincia de Sevilla.

Fotografía: Novilleros de Andalucia
Miguel Segovia — Palmas
Abrió plaza el joven Segovia con un añojo que le buscó las cosquillas desde el primer momento. Tras varias fuertes volteretas, el muchacho no se amilanó y se estiró con el capote dando lances con aplomo. Con la muleta se vio a un novillero que quería más de lo que podía, pero en ese querer había honestidad y ganas, y el público supo verlo.
Adrián Ponce — Palmas
El de Algeciras demostró que viene con oficio. Dos largas cambiadas en el tercio, un buen recibo de capote y una muleta que supo sacar partido de lo que el añojo de Curiel le ofreció. La afición de Utrera, siempre exigente, le respondió con una ovación merecida para un chaval que tiene las ideas claras.
Miguel Oporto — Oreja
La tarde tuvo su momento más emocionante con el joven algabeño. Se fue a la puerta de chiqueros en busca del protagonismo, le tendió una larga cambiada en el tercio y el añojo le respondió con una voltereta por la cabeza que lo dejó inconsciente sobre el albero. Ahí pudo haberlo perdido todo. Pero Oporto se levantó, sin mirarse, sin descansar, y siguió. Las ganas de ser torero se le salían por los poros.
Con la muleta llegó la confirmación: naturales bellísimos, templados, con gusto y verdad, en una faena que fue de menos a más y que se creció con cada tanda. Si la espada le hubiera acompañado, la tarde se le va a hombros sin discusión. La oreja, de todas formas, fue justa y unánime.
Jesús Ortiz — Palmas tras tres avisos
Lances con gusto y torería los del chaval, que dejó tandas con transmisión y conexión con la afición. El añojo le había dado material. Sin embargo, la espada le traicionó: una estocada trasera y tendida, varios intentos al descabello fallidos, y los tres avisos que amargaron lo que había sido una tarde con momentos de mérito. El toreo es también el acero, y eso hay que seguir trabajándolo.
Curro Sierra — Oreja
Le tocó cerrar la tarde con el mejor añojo de la jornada, y el muchacho estuvo a la altura. Entendió al animal desde el principio, le pegó tandas largas y con mando, y la afición supo apreciar el trabajo de un chaval que piensa en el ruedo. La espada requirió varios intentos antes de que el añojo doblara, pero el conjunto de la faena habló más alto que los pinchazos, y el pañuelo premió una tarde con personalidad.
En conjunto, una tarde con momentos de emoción genuina, protagonizada por jóvenes que, con más o menos fortuna con el acero, mostraron que tienen algo que decir en los ruedos. El toreo joven vive, y en Utrera quedó demostrado.
FICHA DEL FESTEJO:
Plaza de toros de Utrera a 30 de mayo de 2026
Becerros de Diego Curiel
Miguel Segovia: Palmas
Adrián Ponce: Palmas
Miguel Oporto: Oreja
Jesus Ortiz: Palmas tras tres avisos
Curro Sierra: Oreja
Entrada: 1/3