El cuarto encierro de las fiestas de San Fermín 2026, protagonizado por los toros de la joven ganadería gaditana de Álvaro Núñez, ha dejado una estela de tensión y emoción en las calles de la capital navarra. La carrera ha sido accidentada, ya que hasta cuatro toros han caído en una curva de Mercaderes, por lo que la manada se ha ido estirando y separando a lo largo del recorrido.
Como es habitual en los encierro de este año se ha visto lo de siempre: muchísimas caídas, por lo que estamos a la espera de saber el parte médico provisional definitivo. En su segundo año participando en la feria, los toros han sido muy rápidos y han causado momentos peligrosos, sobre todo en la calle Estafeta, donde ha habido tensión con fuertes caídas y montoneras.

El primer balance de la Cruz Roja y los servicios de emergencia refleja la dureza del encierro de hoy: nueve asistencias de momento con cuatro trasladados al Hospital Universitario de Navarra. Se han atendido diversas contusiones en brazos y piernas de diferente gravedad, algunas con deformación por las fuertes caídas, así como algunos traumatismos faciales y craneales. Todo ello en una carrera frenética que se ha completado con dos minutos 33 de duración, demostrando la movilidad y el ritmo endiablado que imponen estos astados.
Tras el vertiginoso y accidentado encierro de la mañana, el foco de la jornada se traslada al coso de la capital navarra, donde a las 18:30 horas tendrá lugar el festejo vespertino de esta Feria del Toro.
Los seis astados de Álvaro Núñez que han sembrado el peligro por las calles del casco viejo serán lidiados en una plaza que ha vuelto a colgar el cartel de «no hay billetes». La expectación es máxima para ver el comportamiento de este hierro gaditano de procedencia Núñez del Cuvillo, que destaca por su finura de cabos, su movilidad y una nobleza encastada que suele ofrecer un gran juego a los espadas cuando encuentran el ritmo adecuado.
El paseíllo de este 10 de julio reúne tres conceptos bien diferenciados, combinando la maestría consagrada, la revelación del momento y el clasicismo más puro:
- Morante de la Puebla: El genio de La Puebla del Río regresa a Pamplona siendo el principal reclamo del abono. Su presencia en esta plaza siempre genera un magnetismo especial; un torero de arte y de detalles imprevisibles que buscará imponer su compás y su personalísima estética ante la siempre ruidosa pero entregada afición de los solaneros.
- Borja Jiménez: El diestro de Espartinas llega en un momento profesional pletórico, consolidado como uno de los nombres propios de la temporada por su capacidad lidiadora, su valor seco y una tremenda firmeza. Pamplona es un escenario ideal para su concepto de entrega absoluta, capaz de conectar con los tendidos desde el primer muletazo.
- Pablo Aguado: Completa la terna el sevillano, abanderado del toreo clásico, la naturalidad y la elegancia. Aguado intentará dibujar tandas de trazo largo y templado, un estilo que si logra acoplarse a la nobleza y repetición que se le presupone a los toros de Álvaro Núñez, puede dejar momentos de altísima calidad artística en el ruedo pamplonés.
