Como antesala a la corrida de esta tarde, las calles del centro de Pamplona se han vuelto a llenar este lunes 13 de juliopara disfrutar del séptimo encierro de las presentes Fiestas de San Fermín. Los mozos, de nuevo, han convivido con el riesgo de correr junto a seis toros bravos y seis cabestros en un espectáculo único en el mundo que concita el interés de gentes venidas de muchos rincones del planeta. Los grandes protagonistas han sido los astados de la legendaria ganadería de Miura, únicos en el mundo taurino al poseer características físicas y de comportamiento tan particulares que forman su propio encaste genético. Su prestigio los convierte en sinónimo de fuerza, peligro y máximo desafío, algo que ha quedado patente en una carrera que ha tenido una duración de dos minutos y treinta y cuatro segundos. El parte médico de este séptimo encierro contempla un total de ocho heridos atendidos, cuatro de los cuales han sido trasladados al hospital, destacando en el balance una asistencia por contusión craneal producida en el tramo de Mercaderes.

Tras la tensión y la rapidez vividas esta mañana en las calles, la tarde promete ser una de las más emocionantes de toda la Feria del Toro. Hablar de los toros de Zahariche es hablar de la historia viva de la tauromaquia. Estos animales, inconfundibles por su imponente alzada, su gran longitud, su agilidad casi felina y un peso que suele superar holgadamente los seiscientos kilos, imponen un respeto reverencial en los abarrotados tendidos pamploneses. Es la clásica corrida de corte torista, donde el aficionado acude con la certeza de que el peligro es palpable y de que cualquier triunfo exigirá un esfuerzo titánico y una técnica impecable.
Para hacer frente a este colosal desafío, el cartel reúne a tres toreros muy distintos pero con sobrada capacidad para las batallas de extrema dureza. Encabeza la terna el sevillano Manuel Escribano, todo un gladiador y un auténtico veterano en esta plaza cuando se trata de lidiar la corrida de Miura. Escribano es conocido por su entrega absolutadesde el primer segundo, su arrojo para irse a recibir a los toros a porta gayola a la puerta de chiqueros y su enorme solvencia en el tercio de banderillas, conociendo a la perfección los terrenos que requieren estos astados que no perdonan ningún error.
A su lado estará el también sevillano Pepe Moral, un diestro de un concepto mucho más clásico y de trazo profundo. Su presencia en este cartel aporta un contraste taurino interesantísimo, ya que buscará imponer su tauromaquia de líneas puras, temple y estética ante la brusquedad y el sentido que a menudo desarrollan los toros de esta casa ganadera. Moral llega a Pamplona dispuesto a dar la cara frente a un lote siempre complicado, consciente de que lograr cuajar y torear despacio a un toro de Miura otorga un prestigio incalculable.
Cierra la terna el torero venezolano Jesús Enrique Colombo, quien repite en este cartel de máxima responsabilidad y exigencia física. Colombo es un matador que encaja a la perfección con el ambiente festivo, vibrante y popular de las peñas. Su asombrosa capacidad atlética, su espectacularidad a la hora de clavar los pares de banderillas y su entrega innegociable con el capote y la muleta siempre levantan pasiones en los tendidos de sol. Su juventud y explosividadserán armas fundamentales para igualar el tremendo poderío físico de sus oponentes.
En definitiva, nos encontramos ante la penúltima gran cita de los Sanfermines, una jornada completa dominada de principio a fin por la mítica fiereza de los miuras. Tras el vibrante y accidentado paso de la manada por las calles esta mañana, la expectación ahora se traslada a la arena para comprobar si esta terna de valientes logra dominar a los toros y salir triunfante de uno de los escenarios más imponentes y exigentes del mundo taurino.
