La Real Maestranza de Caballería de Sevilla acoge hoy, sábado 26 de septiembre, el 24.º festejo del abono maestrante y la tercera corrida de la Feria de San Miguel 2026. Lo hace, además, con el cartel de «No hay billetes», una muestra de la expectación que ha despertado la cita y del interés que continúa generando la tauromaquia en la capital andaluza.
Recibió Emilio de Justo al abreplaza con un original recibo capotero a una mano. «Zaiteku» prendió al extremeño en los primeros compases, aunque por suerte no hizo por él. Poco después, durante la colocación al caballo, volvió a sorprenderle y a punto estuvo de volver a ser cogido. El de Jandilla dejó claro desde el inicio que por el pitón izquierdo parecía no querer nada.
Brindó De Justo a Pablo Aguado y no dudó en probar al animal por el pitón izquierdo, donde dibujó naturales de gran despaciosidad que hicieron sonar por primera vez la banda del maestro Tejera. Por la derecha también supo llevar muy tapado a «Zaiteku», cuidando sus fuerzas durante toda la faena.
Volvió a la zurda para el epílogo y dejó una estocada algo trasera, pero en buen sitio, que hizo doblar al primer astado de la tarde, que sin dudas, fue a más durante la lidia. Oreja. Palmas en el arrastre para «Zaiteku».
Roca Rey inició la lidia con un variado saludo capotero, demostrando su gran manejo con el percal ante el segundo toro de la tarde, el cual mostró un punto de mansedumbre en el caballo. Pablo Aguado recogió su derecho a quite y dejó una gran serie de chicuelinas, de esas en las que pareció detenerse el tiempo en el coso maestrante.
Comenzó Roca Rey la faena por alto ante un «Birlador» al que le costó entrar en la muleta, manteniendo la mansedumbre mostrada durante el tercio de varas. El de Jandilla parecía esconder un fondo de bravura, aunque difícil de sacar a flote pese a los intentos del peruano. Faltó conexión entre ambos protagonistas y Roca Rey no terminó de entender al segundo de la tarde. Estocada caída. Silencio. Palmas en el arrastre para el astado de Jandilla.
No se pudo lucir Pablo Aguado en el saludo capotero ante un «Iniciado» que pronto demostraría su falta de fuerzas. Se fue sin picar el astado de Jandilla al quite por chicuelinas de Emilio de Justo, que provocó al animal una tremenda voltereta, retirándose el extremeño en su intento de lucirse y disculpándose con su homólogo sevillano.
A pesar de lo demostrado por el animal, Aguado logró fijarlo en la muleta, dejando una gran serie en redondo en la que destacó una trincherilla de cartel, recibida con una fuerte ovación en los tendidos de la Real Maestranza. Continuó sacándole todo lo que tenía el toro, toreando con la izquierda con esa despaciosidad tan característica del sevillano.
Aguado cuajó magistralmente a un «Iniciado» que, pese a su deslucido inicio, fue a más durante la faena.
Antes de dirigirse a por la espada, dejó uno de esos muletazos que permanecen en el recuerdo de los aficionados, poniendo en pie al coso del Baratillo al completo . Estocada hasta la bola y delirio total en los tendidos sevillanos con Aguado, quien escuchó gritos de “Torero, torero” de gran parte de la plaza. Dos orejas.
Por si no fuera suficiente la emoción desplegada hasta ahora en la Maestranza, Emilio de Justo se dirigió a la puerta de chiqueros para recibir a «Zurrador». Una suerte siempre complicada que el extremeño supo solventar de manera muy suficiente.
Brindó al público e inició la faena con una tanda con la rodilla flexionada, cerca de las tablas, zona en la que el astado se encontraba más cómodo. De Justo logró sacarlo de su querencia para dejar una gran tanda al natural que comenzó a encender los tendidos.
Enseñó el extremeño a embestir a un «Zurrador» que parecía dejar atrás la mansedumbre mostrada anteriormente. Sin embargo, el espejismo duró poco y el de Jandilla no tardó en buscar de nuevo su querencia, rehuyendo la pelea.
Consciente de que ya no había más faena, De Justo se dirigió a por la espada en una faena que pareció poder ser y finalmente no fue. Espadazo hasta la bola, algo trasero, pero suficiente para hacer caer al cuarto de la tarde. Ovación. Pitos en el arrastre para <<Zurrador>>.
Salió «Campechano» al ruedo, un bello jabonero de Jandilla. Lo recibió Roca Rey con lances a pies juntos, en un intento de verónicas que combinó con un par de chicuelinas, para rematar con la serpentina. Muy bravo «Campechano» en el caballo, empujando de forma sobresaliente en ambas entradas al caballo de José M. Quinta, quien recibió los aplausos de los tendidos. Repitió su derecho a quite Aguado, dejando unas magníficas verónicas en la misma boca de riego.
Gran tercio de banderillas el protagonizado por Agustín de Espartinas y Fernando Sánchez, que se desmonteraron ante la gran ovación de la afición sevillana. Brindó al público Roca Rey e inició la faena de rodillas, repitiendo el pase del péndulo hasta en dos ocasiones para después ejecutar una arrucina por donde apenas había espacio físico. Inicio de faena que levantó a los tendidos y puso a la banda de música a tocar.
Continuó con ese dominio con la mano derecha al que nos tiene acostumbrados Roca Rey, ante un «Campechano» que no cesó en su empeño de buscar los trastos del diestro peruano. Con la izquierda le costó algo más al de Jandilla ir hacia delante, aunque Roca, muy metido en la faena, consiguió robarle un par de naturales de notable profundidad.
Epílogo de la faena sobre la mano derecha ante un «Campechano» al que ya le costaba pasar. Terminó el peruano con un arrimón, pisando terrenos que muy pocas figuras se atreven a pisar, ante los pitos y faltas de respeto de algunos que se hacen llamar aficionados.
Estocada entera en el sitio, con la que cayó este bello ejemplar de Jandilla. Oreja. Palmas en el arrastre para <<Campechano>>.
Comenzó Aguado la lidia del último toro de la tarde con una serie de verónicas al «ralentí», llevando de forma muy sutil a «Peleador» hasta los medios.
«Peleador» acusó la falta de fuerzas desde que salió del peto tras el segundo puyazo. Se desmonteraron Iván García y Sánchez Araújo tras un gran tercio de banderillas que fue a más.
Aguado comenzó la faena de forma muy inteligente, sacando a «Peleador» hacia los medios con suma elegancia. Consciente de que tenía la Puerta del Príncipe al alcance, el sevillano fue a por todas, culminando la segunda tanda de rodillas, en la cara del astado. La tanda se deslució después de que el animal le pisara la muleta.
Qué bien supo entender Aguado a este ejemplar de Jandilla, pese a que todo lo que tenía de nobleza le faltaba de fuerza. Muy torero, muy en sevillano, supo extraerle todo lo que tenía por el pitón derecho, con unos muletazos que hacían parecer que la cámara lenta se había activado. Y la música volvió a sonar por última vez en la tarde para acompañar a Aguado en un toreo de otra época.
Sonaron los gritos de «¡Torero, torero!» y las palmas por bulerías para Aguado en el epílogo de una faena que cerraba una tarde ya para la historia. Estocada entera, que no sirvió para tumbar al cierraplaza, por lo que tuvo que recurrir al descabello con el que no atinó. A pesar de ello, el astado se echó finalmente. Oreja tras aviso. Puerta del Príncipe.
FICHA DEL FESTEJO
Real Maestranza de Caballería (Sevilla)
24ª de abono – Corrida de Toros
Emilio de Justo: Oreja. Ovación.
Roca Rey: Silencio. Oreja.
Pablo aguado: Dos orejas. Oreja. Puerta del Príncipe.
Entrada: Lleno de «No hay billetes»
