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FOTO: Philippe Gil Mir

El Mene destaca en su alternativa entre la limpieza de corrales en Zaragoza

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La Misericordia vivió una tarde de contrastes, marcada por la emoción de una alternativa y los vaivenes de una afición que pasó de la admiración a la protesta. El Mene abrió una nueva página en su carrera al convertirse en matador de toros en su tierra, mientras Morante de la Puebla protagonizó dos capítulos bien distintos: el primero, de auténtica inspiración, que hizo olvidar por momentos el desconcierto vivido en los tendidos; el segundo, un epílogo amargo, entre los reproches dirigidos al cigarrero y las burlas de parte del público hacia Juan José Dominguez. El toreo que Morante había regalado en su primer turno se quedó en el recuerdo, como si el sevillano hubiese decidido llevárselo consigo antes de abandonar el ruedo.

El Mene recibió de rodillas, junto a las tablas, a «Hialino», de la ganadería de José Vázquez, el toro de su alternativa. Poco después, el aragonés levantó las primeras ovaciones de los tendidos con un ramillete de verónicas templadas, rematadas con una larga cambiada. Transcurrieron sin mayor trascendencia los tercios de varas y banderillas, antes de que llegase uno de los momentos más emotivos de la tarde: la ceremonia de alternativa, con Morante de la Puebla como padrino y Diego Urdiales como testigo.

Tras brindar la muerte del astado a su padre, El Mene inició la faena con derechazos de buen pulso y temple. Supo el aragonés encontrar las teclas necesarias para entender las exigencias del ejemplar de encaste Domecq, al que fue cuajando por ambos pitones mientras le ganaba terreno hacia los medios. Allí dejó muletazos de gran expresión, reunidos en series bien ligadas, templadas y cargadas de seriedad, que remató con algún que otro desplante. Culminó su primera faena como matador de toros con una estocada ejecutada a suerte natural, tras un pinchazo, que hizo doblar al de José Vázquez a los pocos minutos. Oreja

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FOTO: Philippe Gil Mir

Salió al ruedo el primer sobrero de la tarde después de que el segundo del festejo, perteneciente a la ganadería de Zalduendo, imposibilitase cualquier intento de lucimiento con el capote. En su lugar apareció «Sajón», número 50, de José Vázquez, un astado que tampoco mostró interés por los engaños y que se empleó con mansedumbre en el peto. Tras el primer puyazo, el de divisa encarnada y caña perdió las manos, provocando las protestas de los tendidos, que reclamaron su devolución. Volvió a asomar el pañuelo verde por el palco presidencial y, finalmente, hizo su aparición el segundo y último sobrero: «Nombre Valiente», número 2, de la ganadería de Román Sorando.

Tampoco esta vez encontró Morante de la Puebla facilidades para el lucimiento de capa. El recibo resultó prácticamente imposible ante un astado al que parecía tocar más con el capote el banderillero Domínguez que el propio diestro cigarrero. Tres puyazos recibió el de Román Sorando en un tercio de varas marcado por la desorientación del animal y el creciente malestar de los tendidos, que dirigieron sus protestas hacia Domínguez.

Pero todo cambió cuando Morante tomó la muleta. Cinco derechazos de apertura bastaron para justificar por sí solos el precio de una entrada. Cinco muletazos de una profundidad extraordinaria con los que el sevillano hizo despertar a una Misericordia que llevaba demasiado tiempo esperando su mejor versión. El de encaste Domecq ofreció mayores dificultades por el pitón izquierdo, por donde apenas pudo construir faena, pero por el derecho encontró Morante el camino para levantar una obra de temple, gusto y torería. Fue exprimiendo las embestidas del astado hasta agotarle el último muletazo, componiendo una faena de una dimensión que pocos, por no decir nadie, podían imaginar después de lo acontecido en los primeros tercios. Y entonces apareció el Morante que Zaragoza había venido a ver: el de la inspiración, el de la profundidad y el de esa forma de entender el toreo que convierte lo inesperado en inolvidable. Ovación

FOTO: Philippe Gil Mir

Con ganas recibió la afición el saludo capotero de Diego Urdiales al quinto de la tarde. El riojano dejó unas largas cambiadas camino de los medios ante un ejemplar de Victoriano del Río que, durante el tercio de varas, no terminó de emplearse con claridad en sus embestidas.

Genuflexo, con una rodilla en tierra y junto a las tablas, comenzó Urdiales una faena por derechazos en la que pronto dejó entrever su concepto clásico del toreo. El astado volvió a ofrecer mayores posibilidades por el pitón derecho, una condición que parecía repetirse a lo largo de la feria y que el diestro de Arnedo supo aprovechar con oficio y temple. Buscó prolongar una faena en la que cada muletazo hubo de ser ganado, tratando de extraer cuanto llevaba dentro el de Victoriano del Río. No faltaron momentos de exposición, especialmente en una tanda frente al tendido uno, donde el riojano se la jugó en terrenos de cercanías, ajustando las distancias hasta límites comprometidos. Una actuación marcada por la firmeza y la entrega, que rubricó con una estocada tras un pinchazo. Un aviso. Palmas

FOTO: Philippe Gil Mir

Con mayor trascendencia transcurrió el recibo capotero de Morante de la Puebla, mientras el desconcierto y el alboroto se apoderaban de los tendidos. Destacó Amores en un buen tercio de banderillas, por el que recibió una ovación que, dado el ambiente reinante en la plaza, bien pudo interpretarse con cierto tono de ironía.

Apenas dos minutos duró la faena de muleta del cigarrero, que, más que intentar arrancarle algún muletazo al astado, parecía limitarse a quitarle las moscas de la cara con el engaño. Sin posibilidad de construir una labor de mayor entidad, Morante optó por abreviar y dejó una media estocada que puso fin a una actuación recibida con evidente malestar por parte de los tendidos. Media estocada con la que tenía que volver a entrar a matar. Pitos

FOTO: Philippe Gil Mir

Genuflexo, con una rodilla en tierra y junto a las tablas, comenzó Urdiales una faena de muleta marcada desde sus primeros compases por el temple y la disposición del riojano. Frente a él, un ejemplar de Alcurrucén que apenas ofreció posibilidades de lucimiento por ninguno de los dos pitones, acusando una evidente falta de codicia y fuerzas que impidió cualquier atisbo de continuidad. Lo intentó el de Arnedo por todos los medios, buscando arrancar muletazos donde apenas había embestidas, pero ni siquiera la banda encontró ocasión para acompañar su labor. Ante la imposibilidad de construir una faena de mayor entidad, Urdiales se vio obligado a abreviar y tomar los aceros, con los que dejó una estocada entera. Silencio

FOTO: Philippe Gil Mir

Llamativo fue el recibo capotero del toricantano, aunque mayor dimensión alcanzó el quite por chicuelinas en los medios, ejecutado con gusto y ajuste, que despertó una sonora ovación de los tendidos. El buen hacer de los hombres de plata en el tercio de banderillas terminó de caldear el ambiente de una Misericordia entregada al aragonés.

Brindó El Mene la muerte del astado al doctor Val-Carreres y comenzó su labor muleteril por naturales, dejando entrever desde los primeros compases su firme disposición. Pero fue por el pitón derecho donde el maño terminó de alborotar la plaza, dibujando derechazos al ralentí, cargados de temple y profundidad, que remató con un pase de pecho de gran expresión. En una de las tandas, el ejemplar de Carmen Lorenzo prendió al torero y lo levantó por los aires, provocando momentos de angustia en los tendidos, aunque afortunadamente todo quedó en un susto. El de divisa azul y blanca, que pronto aprendió dónde se encontraba el diestro, fue complicando las distancias y exigiendo cada vez mayor firmeza. El Mene no rehuyó el compromiso y terminó por tomar los aceros, aunque la espada emborronó su actuación con dos pinchazos y una media estocada. Descabello. Silencio

GALERÍA DEL FESTEJO

Por Philippe Gil Mir

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Zaragoza 17-10-2026 vespertina

FICHA DEL FESTEJO

Zaragoza (Aragón, España). Sábado 17 de octubre 2026. Coso de la Misericordia. Sexta de la Feria del Pilar.  Se lidiaron toros de distintas ganaderías en el siguiente orden: José Vázquez, Zalduendo, Victoriano del Río, Garcigrande, Alcurrucén y Carmen Lorenzo y un sobrero de José Vázquez (2° bis), devuelto, salió uno de Román Sorando (2° ter). 

Morante de la Puebla: Ovación, Pitos

Diego Urdiales: Palmas, Silencio

El Mene: Oreja, Silencio

Entrada: «No Hay Billetes».

Incidencias: Tras el paseíllo sonaron los acordes del himno nacional.

El toricantano Iker Fernández «El Mene», tomó la alternativa con el toro «Hialino» de nombre de la ganadería de José Vázquez, herrado con el número 16, nacido el 01-08-2022, negro mulato de capa y de 487 kg de peso.

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